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6 diciembre 2016 2 06 /12 /diciembre /2016 18:02

TRES CANTOS

(01-12-2016)

 

“LA SANGRE SOBRE LAS AZUCENAS”

EN EL ENTORNO DEL REINO NAZARÍ

 

BLOQUE I

 

Manuel Fernando Estévez Goytre

 

 

AL-ÁNDALUS

 

La historia de Granada es una de las que de verdad merece ser calificada de apasionante. Para conocer su origen, dejando a un lado la prehistoria, habría que viajar en el tiempo hasta la tribu ibérica de los túrdulos, primera civilización –según los estudiosos- de la península Ibérica, a la que llamaron Ihverir. Los asentamientos íberos y el paso de diversos pueblos por estas tierras, sobre todo de los romanos, no hicieron otra cosa que engrandecerla. No sería hasta el siglo I a. de C. cuando los romanos la llamaron Ilíberis. En ese tiempo la población ocupaba los barrios de la Alcazaba y el Albaycín, extendiéndose hasta la colina que siglos después albergaría la Alhambra: la Sabika, como lo demuestran los restos arqueológicos hallados en los trabajos de excavación llevados a cabo durante la construcción de la nueva mezquita, junto a la iglesia de San Nicolás. En la época visigoda esta población compartió asentamiento con Granata, que era una barriada situada en la frontera de la Alcazaba de Iliberis, donde habitaban principalmente judíos. La ciudad formó parte del reino visigodo de Toledo hasta la entrada de los musulmanes, quienes desde su llegada a la Península pretendieron convertir al-Ándalus en el centro del mundo. Es bajo su dominación cuando pasa a ocupar el puesto que se merece en su entorno geográfico, histórico y sobre todo artístico y cultural, llegando a su máximo esplendor bajo el reinado de Yusuf I y más tarde el de su hijo, Muhammad V, una época –la nazarí- en la que también se inicia la decadencia política y militar en al-Ándalus.

            Los musulmanes inician su expansión en el siglo VII desde Oriente Medio hasta las costas atlánticas. El reino visigodo se encuentra en crisis debido a las constantes luchas. Aprovechando la situación, Tariq, al mando de un ejército de árabes y bereberes, cruza el Estrecho de Gibraltar y derrota a los visigodos en la batalla de Guadalete en 711. Animados por el triunfo, continúan su avance y, en tres años conquistan la mayor parte de las tierras hispánicas sin mayor esfuerzo. Iliberis cambia su nombre por el de Elvira, que será destruida en 1010 y como consecuencia casi todos sus habitantes se trasladan al Albaycín.

            Pero los bereberes norteafricanos rechazan el control del gobierno central y comienza un enfrentamiento con los árabes que llega hasta 750. Por otra parte, los visigodos hacen pactos con los invasores a través de capitulaciones y rendiciones amistosas. Los astures derrotan a los musulmanes en Covadonga en 722 y los invasores intentan introducirse en territorio franco, ocupando Narbona, pero son derrotados en Poitiers en 732.

            Entre tanto, a mediados de siglo en Damasco, la familia Abasí derroca a los Omeya por la fuerza. Sin embargo, uno de los Omeyas consigue escapar y, con el apoyo de árabes y bereberes, se proclama rey con el nombre de Abd-al-Rahman I (756-788), fundando el emirato independiente, con capital en Córdoba, si bien encuentra una fuerte oposición entre algunas de las familias más importantes de Córdoba.

            En 929 Abd-al-Rahman III (912-961) se proclama califa, con lo que consigue el poder religioso y político, y fija la residencia real en el alcázar, tras lo que ordena la construcción de la ciudad-palacio de Madinat al-Zahra.

            En las postrimerías del siglo X Almanzor recluta un fuerte ejército bereber y siembra el terror entre los cristianos del norte. Tras su muerte en Calatañazor comienza la fragmentación del poder, sucediéndose nueve califas en treinta años, hasta que en 1031 aparece poco a poco un mosaico de reinos de taifas que buscan la independencia del poder central cordobés. Una de las taifas es la de Granada, gobernada por la dinastía de los ziríes.

Pero poco a poco los reinos de taifas  se van haciendo dependientes de los cristianos, a los que entregan unos tributos llamados parias. Mientras tanto, la reconquista avanza imparable y en 1085 se toma la ciudad de Toledo.

No obstante, existen épocas en las que los musulmanes se reorganizan y plantan cara a las huestes cristianas. Al perder Toledo buscan apoyo militar en los almorávides, una agrupación de tribus bereberes que han conseguido crear un imperio en el norte de África. Son ellos los que detienen temporalmente la reconquista cristiana, consiguiendo triunfos tan importantes como los de las batallas de Sagrajas en 1086 y la de Uclés en 1108. Sin embargo, su reinado no va más allá de mitad del siglo XII, cuando sobreviene una nueva crisis política y militar que da lugar a los segundos reinos de Taifas.

Años después, un nuevo pueblo norteafricano aparece en escena: los almohades, también bereberes, que acaban con la nueva fragmentación de al-Ándalus y logran contener a los cristianos. Durante su reinado consiguen algunas victorias sobre los cristianos, como la batalla de Alarcos en 1195. Es en esta etapa cuando se construye la Giralda sevillana.

Pero como no puede ser de otra manera su estabilidad deja mucho que desear y sufren su peor derrota en la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Al-Ándalus empieza a desmembrarse de nuevo, en un intento de crear unos terceros reinos de taifas, si bien no aguanta el avance cristiano y se ve reducida al reino nazarí de Granada.

 

ORGANIZACIÓN ECÓNOMICA Y SOCIAL

 

En  cuanto a la economía de al-Ándalus habría que decir que son los impulsores del regadío. Introducen la noria y cultivos como el algodón, el azafrán, el arroz o los cítricos, si bien la base de la agricultura siguen siendo el olivo, la vid y los cereales. Aunque se reduce drásticamente el ganado porcino, aumentan el ovino y el equino. En el campo de la minería se sigue extrayendo cobre, plomo, cinabrio y oro y en la industria textil sobresalen los tejidos zaragozanos y los brocados cordobeses. Además, existe una importante producción  de armas, cerámica, papel, vidrio y piel.

            Se aprovecha la extensa red de vías romanas, se acuñan monedas como el dírhem de plata y el dinar de oro, se autorizan zocos en cualquier población de cierta importancia, además de bazares, donde se comercia con productos de calidad. Las alhóndigas tienen una doble función: almacenar la mercancía y dar alojamiento a los comerciantes forasteros. Existe un importante comercio con el resto de Europa y el norte de África, países a los que se exporta azúcar, uvas, higos, aceite, tejidos y minerales. A su vez se importan productos de lujo llegados de Oriente, como el oro, especias, armas, metales, pieles y esclavos.

            Aunque sigue preponderando la población rural, las ciudades tienen gran importancia en al-Ándalus. Aunque se fundan otras muchas, como Córdoba, Calatayud, Madrid o Almería, la mayoría de ellas son una continuación de las ya existentes.

            La aristocracia –jassa- estaba integrada por una mezcla de familias árabes y visigodas que poseen vastas propiedades y ocupan los más altos cargos en la administración. Las clases bajas o plebeyas (amma) están representadas por campesinos o artesanos modestos y los mercaderes forman lo que se puede denominar la clase media. Por último habría que hacer referencia a la situación de inferioridad que se da en el entorno femenino.

 

EL LEGADO CULTURAL

 

En lo referente al legado cultural, los estudiosos islámicos de al-Ándalus recopilan infinidad de textos filosóficos, científicos o literarios de culturas tan lejanas en el tiempo y en el espacio como la griega, la india o la persa. La andalusí es una cultura profundamente marcada por los textos religiosos islámicos, aunque también es cierto que existen intelectuales que rompen con la religión y son considerados disidentes, como el cordobés ibn Masarra. La producción literaria alcanza su máximo esplendor en el siglo X, destacando Ibn Hazem (994-1063) por su obra “El collar de la paloma”, Ibn Jaldun (1332-1406), historiador conocido por su “Introducción a la historia universal” (Al-Muqaddimah), o Averroes (1126-1198) filósofo que comenta y difunde la obra de Aristóteles por el resto de Europa.

Pero al-Ándalus destaca sobre todo en medicina y matemáticas. La diferencia con el cristianismo en este terreno es abrumadora. Ejemplo de ello sería la introducción por los musulmanes andalusíes del sistema de numeración indio, que acaba sustituyendo al romano.

La arquitectura andalusí recibe importantes influencias romano-visigodas y aporta elementos típicos del mundo islámico: arcos, cubiertas y la rica ornamentación basada en motivos geométricos, vegetales y epigráficos. Además de la mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla o el palacio de Madinat al-Zahra, sobresale la Alhambra granadina, obra cumbre de la arquitectura nazarí, un recinto fortificado que reúne en un mismo conjunto diferentes tipos de palacios, la residencia real y generosas zonas dedicadas al ocio.

 

Bibliografía:

-          “Historia del siglo XX” – Internet

-          LADERO QUESADA, Miguel Ángel. “Granada. Historia de un país islámico.” Granada, 1989.

-          PEINADO SANTELLA, R. (ed.). “Historia del reino de Granada I: de los orígenes a la época mudéjar” Granada, 2000.

-          EL REINO NAZARÍ DE GRANADA: ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE

-          CARMEN TRILLO SAN JOSÉ. “Una sociedad rural en el mediterráneo medieval”. El mundo agrícola nazarí. Liberbolsillo, 2003

-          CARMEN TRILLO SAN JOSÉ (ed). “Asentamientos rurales y territorio en el mediterráneo medieval” Athos Pergamos, 2002

-          WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

           

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Published by deliriosdeautor
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