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6 diciembre 2016 2 06 /12 /diciembre /2016 18:09

TRES CANTOS

(01-12-2016)

 

“LA SANGRE SOBRE LAS AZUCENAS”

EN EL ENTORNO DEL REINO NAZARÍ

 

BLOQUE II (2º parte)

 

Manuel Fernando Estévez Goytre

 

 

La guerra de Granada

 

Paso ahora a describir brevemente la guerra de Granada: La primera fase de la conquista comienza con un asalto por sorpresa. En el invierno de 1484 a 1485 los reyes se dedican continuamente a hacer la guerra. El período 1488-1492 es decisivo por las progresivas conquistas militares por parte de los castellanos, la asfixia económica impuesta a Granada y la evolución favorable del pacto con Muhammad XII (Boabdil). Sería erróneo, como se viene haciendo, achacar el inicio de la contienda al asalto de Zahara por los musulmanes en diciembre de 1481. La guerra está decidida desde meses atrás. Isabel sabe tan bien como los granadinos que la contienda tiene que seguir pese a las consecuencias que pueda acarrear, de manera que induce a Fernando a ceder en lo que respecta a sus pactos con Boabdil y emplea todo su potencial administrativo y militar en resolver pronto la cuestión para usar sus contingentes en otras cuestiones.

            Por otra parte, las guerras intestinas granadinas son causadas por las luchas en el mismo seno de los nazaríes: entre los partidarios del rey Muley y de su hermano, el Zagal y los partidarios del hijo del emir, Muhammad XII (conocido como Boabdil, el Zogoibi, el Maladado o el Chico).

Hasta ahora el enfrentamiento se centra en la defensa de Alhama, la fricción fronteriza y el hostigamiento esporádico de la Vega granadina y de los campos de Málaga. Pero a partir de entonces, en lo que se puede considerar como el inicio de una segunda fase, se convierte en una serie de asedios gracias a un ejército y a unos medios de combate mucho más sofisticados que los anteriores. Las campañas del trienio 1485 a 1487 significan un duro golpe para Granada. Los objetivos castellanos se centran en Ronda (por ser uno de los focos más activos de la guerra fronteriza), Granada (que sin la vega la economía de la capital es inexistente) y Málaga y su costa (por ser el corazón económico del país). En 1491 se dispone el sitio de Granada y se construye la ciudad de Santa Fe, un estratégico campamento que Isabel y Fernando utilizan para dirigir el asedio. Por una parte el tiempo y por otra la predisposición de Boabdil a pactar se ponen del lado de Castilla, firmando la capitulación de Granada el 2 de enero de 1492.

En cuanto a la tercera fase, se piensa en las capitulaciones como una necesidad imperiosa para precipitar la finalización de la guerra y como resultado de una inercia histórica que se manifiesta en el hecho de conceder condiciones a los más poderosos. El escaso convencimiento con que los conquistadores llevaron a la práctica las capitulaciones responde a una falta de sinceridad resultante de la imposibilidad de reducir su mentalidad a un nuevo estado de cosas, es decir, de seguir aceptando un reino musulmán en la península Ibérica. Si la conquista se reduce al terreno militar, permitiendo la continuidad de las bases culturales y la organización social y económica de la población musulmana, existe el riesgo de una reacción que resulta casi inevitable, en parte por la violación de las capitulaciones, pero en parte también porque la nueva situación resulta para los granadinos inaceptable en su fuero interior.

En las capitulaciones entran en juego elementos que a veces se contradicen. El primero es la misma ausencia de capitulación, es decir, la rendición sin condiciones, que implica cautividad, pérdida de los bienes y castigos ejemplares. El resto de elementos tienen en común el respeto a la libertad personal, a la estructura social, al ordenamiento jurídico y religioso y a los demás aspectos de la cultura islámica; las comunidades musulmanas solo quedan sometidas en teoría a un poder político y militar nuevo para ellos. Quienes hubieran opuesto resistencia armada antes de capitular estarían obligados a abandonar todos sus bienes; en cambio, y he aquí una de las contradicciones, se liberaría a los cautivos y se decretaría una amnistía por delitos de guerra. Es importante saber cómo se cumplen las capitulaciones: el musulmán vencido tiene dos posibilidades: emigrar o permanecer. Los reyes castellanos facilitan su marcha. Una de las consecuencias es la masiva salida hacia África. Quien decida quedarse puede establecerse en cualquier otro lugar dentro del reino de Castilla, pero su situación de oprimido se hace evidente allá donde fijan su residencia. Otro de los elementos, ya posteriores a la toma de Granada, es que entre vencedores y vencidos existe, especialmente durante aquellos primeros años, un verdadero abismo cultural e ideológico.

La desaparición legal de Granada como sociedad islámica ocurre entre 1499 y 1501. Los acontecimientos que acaecen durante ese periodo son absolutamente originales en cuanto a sus motivaciones, alcance y generalidad. Los mudéjares no reciben garantías suficientes que aseguren su vida dentro del Islam como hasta entonces, por lo que viéndose amenazados se da una conversión en masa de los moros de los arrabales y la vega granadina. Los alpujarreños, por otro lado, se alzan en armas en 1500, a lo que suceden otros alzamientos en Níjar y Velefique y en las serranías de Ronda y Villaluenga. Para julio de ese mismo año los Reyes Católicos han pacificado las sublevaciones granadinas y prohibido a todos los musulmanes su estancia en el país para no frenar el aleccionamiento de los “cristianos nuevos” o moriscos; así pues, destruyen todos los libros islámicos y fuerzan las conversiones.

 

Las relaciones exteriores del reino nazarí y estructuras de poblamiento: Política, economía y sociedad.

 

Sociedad:

 

En cuanto a la sociedad nazarí, el cambio de sistema político no quiere decir que en un principio cambie la población, la sociedad o la vida material. El nuevo reino no nace creciendo en núcleos urbanos ni en habitantes más de lo que habría crecido el emirato de Córdoba o en el período almorávide o almohade. Así, la distribución de la población granadina se organiza en torno a los asentamientos rurales, sobre todo en la alquería. El reino está formado por coras, que tienen un origen anterior al periodo nazarí. Cada una de ellas se divide en varias circunscripciones que, a su vez se subdividen en distintos climas. Pero hay otras formas de división territorial que tienen mucho que ver con el mundo agrario. Así, son habituales las divisiones en orces, machares o campos. El alfoz se utiliza en terreno urbano. Dependiendo de la población y otras características similares, los territorios urbanos pueden declararse medinas, que son ciudades con una muralla que los abraza, con arrabales a su alrededor y un castillo o alcazaba de cierta importancia;  o alquerías, pequeños núcleos que carecen de defensa, si bien están unidos por torres y puestos de vigilancia, lo que se convierte en una línea defensiva importante contra los castellanos.

Granada se distribuye a los pies de la Alhambra en cinco alturas o pisos distintos, así como también son cinco los puentes del Darro, el río que se une al Genil después de atravesar la ciudad. La medina, rodeada de arrabales, llega a tener una larga muralla con diecinueve puertas y numerosas torres. Es una ciudad llena de jardines, arboledas y huertas privadas que rodean las murallas y dan una sensación de abundancia. Fuera de la ciudad se encuentra la vega, llena de alquerías, huertas y vergeles. Es una zona de máximo interés, tanto para los reyes de Granada como para el enemigo castellano. Encontramos castillos, fortalezas y construcciones militares tanto en la costa como en las tierras fronterizas, así como en los núcleos urbanos de más población. Hay que tener en cuenta que las nazaríes son unas tierras a las que los castellanos hacen incursiones de una manera constante. En el modelo de edificación pre-urbana encontramos siempre un conjunto amurallado como forma de defensa. Las construcciones militares en Granada tienen una estructura muy compleja, completamente diferente a las de los castillos de períodos anteriores. La fortaleza está diseñada para defender a una población eminentemente agrícola.

El entramado de las calles musulmanas tiene una estructura singular: apenas unas pocas calles con sus transversales, muy sinuosas, unen los accesos más importantes y canalizan el tráfico de la ciudad. De estas calles principales nacen otras de menor importancia, tortuosas y quebradas, que se entregan a los pequeños callejones ciegos que se hunden en unas manzanas muy irregulares en tamaño y forma. En cualquier ciudad islámica de la época, las casas, a medida que se van construyendo, determinan el trazado de las calles. Asímismo, las ciudades están dotadas de mezquitas, rábitas, zocos, baños y hornos, todo ello en un número más o menos proporcional al número de habitantes.

La población, según algunos autores, es muy elevada en el emirato. Sin embargo, es muy difícil precisarla. Algunos coinciden en que la ciudad de Granada estaría en torno a los cincuenta mil habitantes. Otras fuentes aseguran que el total de la población del emirato está en torno a las trescientas mil almas.

De lo que no existe duda es que, aunque la mayor parte del reino nazarí está ocupado por asentamientos rurales, los núcleos urbanos ejercen un importantísimo control como distritos organizados. Las alquerías funcionan como establecimientos agrícolas que basan lo más importante de su producción en un área de riego y no tiene nada que envidiar a las ciudades, con una estructura amurallada y a veces un elevado número de habitantes. La irrigación es el elemento que mejor condiciona el paisaje. El encuentro del agua con el calor rompe la fuerte estacionalidad de la agricultura mediterránea, estableciéndose un agroecosistema autóctono. La irrigación es importada del exterior. Así, se van formando asentamientos con unas características muy particulares en nuestro entorno, muchos de nuestros pueblos son herederos de antiguas alquerías nazaríes. Este tipo de agricultura, la irrigada, necesita de un sistema hidráulico con determinadas leyes de funcionamiento tanto físicas (ya que las canalizaciones funcionan por gravedad y requieren un mantenimiento) como sociales (se precisa de unas normas y una disciplina colectiva). Hay molinos hidráulicos para moler el cereal muy diferentes a los castellanos, de animales de tiro.

Aunque los alcaides representaban a las alquerías son los cadíes quienes administran la justicia y los actos civiles, delegando en el cadí central las funciones más importantes. El órgano decisorio está formado por los suyuj, que no son ni más ni menos que consejos de viejos.

La vivienda familiar tiene un esquema muy generalizado en sus plantas, aunque varían mucho los materiales de construcción empleados. Cuentan con una planta alta a modo de cámaras en las que se almacenan enseres y alimentos. En el patio se concentra buena parte de la actividad doméstica. Tiene forma rectangular y casi siempre carece de divisiones internas. Existen huertos y cultivos junto a las viviendas que en ocasiones se mezclan con el caserío.

La administración de la ciudad es fundamental para entender los distritos que se van formando, que tienen una jerarquización de mayor o menor dependencia con respecto al núcleo urbano según época y lugar. En los años en cuestión la ciudad cobra un gran impulso, siempre en detrimento de las relaciones anteriores con el campo, ya que supone la formación de propiedades directamente dependientes del rey granadino: en muchas de las más pobladas se percibe con claridad la necesidad de los reyes de consolidar su posición económica.

Los grupos sociales se van determinando por los lazos de sangre principalmente. La aristocracia se ve ligada a varios de los treinta y seis linajes que se asientan en Granada. Pero los linajes son al mismo tiempo causa de unidad social y de continuas luchas internas. La altura social también se mide por la profesión y la residencia. El típico moro rico, propietario de tierras y miembro de una familia distinguida, vive en las mejores viviendas de las ciudades grandes o de las alquerías. De igual manera, también residen en las ciudades los militares profesionales, artistas, religiosos, funcionarios, letrados, así como los miembros de la corte. El artesano ocupa calles y barrios según su oficio. El elemento que da cohesión a la población fuera de las ciudades es el mundo de la agricultura. Las minorías juegan un papel importante, como es el de la genovesa (empleada en el comercio, sobre todo de tejidos), la judía (dedicada a la medicina o a la interpretación de textos) o la formada por los cristianos conversos.

 

Economía

 

En lo que respecta a la economía y especialmente al sector agrario, habría que decir que el reino sobrevive gracias a su favorable ubicación geográfica en cuanto a la defensa y en el mantenimiento del comercio con los reinos cristianos de la Península, los musulmanes del norte de África, la Europa atlántica y los genoveses en el Mediterráneo, lo que le proporciona una economía muy diversificada. Los genoveses, a modo de ejemplo, establecen consulados en Málaga, Almería, Adra o Almuñécar, los principales puertos del emirato.

La creación del espacio irrigado es la consecuencia de todo un proyecto en el que se explota un acuífero. Nos consta que durante el emirato de Granada se realizan estas infraestructuras de forma conjunta: en él participan todas las alquerías implicadas. Los vecinos se constituyen en aljamas, cuyos miembros están unidos en su mayor parte por el parentesco. El dominio de su territorio garantiza su autonomía frente al estado, con el que llega a determinados acuerdos que incluyen básicamente el pago de tributos.

Algunos autores señalan que Granada tuvo que aumentar las fuentes de riqueza agraria y mercantil para hacer posible la supervivencia de sus habitantes. No hay duda del esfuerzo realizado en el terreno agrícola y de la degradación del campo que trajo consigo la reconquista. Buena parte de la carencia se compensa a través de productos hortícolas, muy apreciados por el consumidor y en cuyo cultivo los granadinos son auténticos maestros. Algunos cultivos para exportación son la caña de azúcar, los frutos secos (pasas, higos y almendras), el azafrán y la alheña. Es muy posible que en Granada existiera cierto déficit en el terreno ganadero, pero nunca  llega a necesitar la importación de animales y derivados. El déficit de carne y cereales provocado por el uso de la tierra, que se usa en buena medida para la plantación de productos para la exportación, es compensado por la pesca que se practica a lo largo de toda la costa.

En lo tocante a la artesanía empezaré diciendo que las actividades artesanas en el reino nazarí son complementarias a las agrarias y se ejercen como base de la vida económica urbana y del comercio exterior. La seda es una industria que en la Alpujarra llega a ser la segunda profesión de la práctica totalidad de sus habitantes. Es corriente que la seda sea hilada en el campo, pero su tejido, su venta y su distribución se realiza sobre todo en Málaga, en Granada y en Almería. Las madejas de seda tienen un valor muy reconocido y estable, casi tanto como el de los metales preciosos, y con frecuencia se usa como moneda de cambio por muchos emigrantes a los que se les prohíbe sacar dinero del país.

Pasando al tema del comercio exterior, la moneda y los tributos financieros, los comerciantes italianos, muy en especial los genoveses, empiezan a organizar el mercado granadino y a colonizar económicamente el país. Como base más importante para sus operaciones comerciales toman el puerto de Málaga. Llevan a Granada algodón, especias, plomo y cobre, así como plata, aceite, alumbre y lino.

Poseer tierra en Granada es solo cosa de ricos. La hacienda de los nazaríes está siempre muy gravada por las parias que deben abonar a Castilla. Consecuencia de ello es que los emires trasladan a sus súbditos la presión que pesa sobre ellos mismos. El principal impuesto es la almaguana (un tributo sobre los bienes raíces), al que se unen el alacer (sobre los frutos cosechados), la alfitra o el zaqui (sobre parte de las cabezas de ganado), y sobre el tráfico y venta de bienes aparecen el magran (aduana) y el tigual (pesca marítima).

 

Sociedad

 

El linaje conforma la base social en cuanto a política se refiere. Es prácticamente la única vía para que la sociedad pueda entrar a formar parte del control de los órganos de gobierno. La agrupación de linajes que en realidad son los Abencerrajes logra hacer desaparecer el emirato a través de una serie de luchas internas.

Muhammad I se erige como emir o jefe de los creyentes, que equivale a un dominio absoluto sobre sus súbditos. Los emires nazaríes reciben a menudo el título de sultanes o, en las fuentes cristianas, el de reyes. La perfección del emir se manifiesta, entre otras funciones, en la del poder absoluto para designar sucesor, si bien lo lógico es que al padre le suceda el hijo varón mayor. El poder de los emires se demuestra con frecuencia a través del trabajo que ejercen los visires, sus más estrechos colaboradores. En Granada no es habitual la existencia de un trabajo compenetrado entre varios visires, sino que es más normal que un solo visir ejerza el mando. El visir transmite y hace cumplir las órdenes del emir, organiza toda la administración, redacta los decretos y la correspondencia oficial, ostenta la jefatura de la diplomacia y de la parte del ejército formada por granadinos, nombra a casi todos los encargados de administrar justicia y maneja buena parte del tesoro público. Cuando un visir reúne todos estos poderes alcanza el rango de hayib.

Uno de los poderes más influyentes en la vida y en las instituciones políticas de Granada es el religioso. Los cadíes y sus ayudantes tienen una fuerte formación teológica que aplican a la jurisprudencia, que se basa en la Suna y en sus diferentes interpretaciones. Hay que decir que la independencia del cadí con respecto al emir no es total, pero sí muy extensa, ya que cuentan con el poder de los faquíes.

Los alguaciles junto con las alcaidías de fortaleza constituyen la primera instancia para todo tipo de asuntos en el ámbito local.

 

Política exterior

 

En cuanto a la política exterior el reino de Granada es en sus inicios aliado de Castilla. Se mantiene gracias a los tributos que paga a los cristianos y a los pactos con los benimerines del norte africano. La situación se mantiene gracias a la diplomacia y la habilidad política de algunos de los reyes nazaríes. En el siglo XIV las luchas entre castellanos y benimerines, con el apoyo del reino del Granada por el control del Estreho de Gibraltar, son una constante. Existe una larga lista de alianzas, traiciones, pérdidas y conquistas. En 1305 los nazaríes conquistan Ceuta, si bien cuatro años después la pierden de nuevo ante el ejército benimerín, gracias a la ayuda de Aragón. En 1325, asesinado Ismail I por su hijo Muhammad IV los nazaríes se hacen con Algeciras y Gibraltar.

            La batalla del Salado (1340) supone una pérdida importante tanto para Granada como para los benimerines, ya que estos no vuelven a intervenir en la península Ibérica, perdiendo los nazaríes la ayuda militar del norte de África. Pero Granada regresa a la política de vasallaje con Castilla. Tras el esplendor de Muhammad V, las luchas dinásticas marcan la vida del emirato, lo que hace que la existencia de Granada dependa en buena parte de los reyes de Castilla y sus relaciones con Aragón.

 

Defensa

 

En cuanto a la defensa, habría que decir que ya el primer rey nazarí sienta las bases de lo que será el ejército granadino. El estamento de la nobleza en el emirato está formado por dos grupos: el autóctono y el foráneo. El primero lo forman antiguos terratenientes con extensas posesiones y señoríos. El segundo lo integran las familias nobles que se han visto obligadas a emigrar de tierras cristianas. Sus miembros tienen que buscar empleo en la corte, malviviendo si no lo consiguen. Ibn Alhmar recluta a los foráneos en el ejército granadino, razón por la cual está formado inicialmente por cuerpos de milicias: uno permanente y asalariado, formado por nobles y capitaneado por el rey, y otro, la Muttavia, de mercenarios temporales reclutados para un determinado cometido, en el que se alistan hombres de cualquier condición social.

            En 1264 llegan de Tremecén los primeros voluntarios capitaneados por dos hermanos, por lo que se organiza otra milicia regular de voluntarios bereberes y exiliados marroquíes. Recordando la costumbre de los omeyas cordobeses y de las taifas del siglo XI, los nazaríes encomiendan su guardia personal a un cuerpo especial formado por cristianos desterrados de su tierra, a veces cautivos, islamizados o elches.

 

Marina

 

En cuanto a la flota de guerra, tiene su base principal en el puerto de Almería. Es una flota débil que se emplea más para la piratería en la costa de Aragón que en la guerra abierta. Ya decía Ibn Jaldún que los nazaríes eran “como extranjeros en la mar”. La armada se ve obligada a reclutar mercenarios cuya máxima no es otra que la piratería.

 

Bibliografía:

-          “Historia del siglo XX” – Internet

-          LADERO QUESADA, Miguel Ángel. “Granada. Historia de un país islámico.” Granada, 1989.

-          PEINADO SANTELLA, R. (ed.). “Historia del reino de Granada I: de los orígenes a la época mudéjar” Granada, 2000.

-          EL REINO NAZARÍ DE GRANADA: ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE

-          CARMEN TRILLO SAN JOSÉ. “Una sociedad rural en el mediterráneo medieval”. El mundo agrícola nazarí. Liberbolsillo, 2003

-          CARMEN TRILLO SAN JOSÉ (ed). “Asentamientos rurales y territorio en el mediterráneo medieval” Athos Pergamos, 2002

-          WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

           

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