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Delirios de autor (el blog de Manuel Fernando Estévez Goytre)

Blog dedicado al autor Manuel Fernando Estévez Goytre y su obra

La casa del compás de oro (Begoña Valero)

Publicado en 27 Noviembre 2020 por deliriosdeautor Manuel Fernando Estévez Goytre

La casa del compás de oro (Begoña Valero)

Una reseña de Manuel Fernando Estévez Goytre

 

LA CASA DEL COMPÁS DE ORO

(Begoña Valero)

 

La vida de Christophe Plantin es apasionante no solo para los amantes de los libros sino para todos aquellos que gustan de saborear cualquier oficio relacionado con ellos. Así nos lo cuenta Begoña Valero (Banyeres de Mariola, Alicante) en su novela La casa del compás de oro y así lo percibimos si consultamos la historia de la época en la que lo ambienta. Como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que la obra trata la vida de Plantin, todo gira en torno al mundo de la imprenta. Nos encontramos, pues, con una novela histórica escrita con un gusto exquisito en la que la constante lucha entre católicos y calvinistas, que culmina en la matanza de San Bartolomé, juega un papel primordial en la trama.

 

Las casualidades de la vida han hecho que la lectura de este libro la haya llevado a cabo inmediatamente después de Una columna de fuego, del británico Ken Follett, ambientada en la misma época. Entre otros temas, el autor de Los pilares de la tierra trata, como Begoña, la guerra entre religiones que se produjeron en el siglo XVI en Francia y Flandes, entre otros países europeos. No sabría decir cuál de los dos me llevaría a una isla desierta si llegara el caso. Si atendemos a la extensión, me quedaría con la de Ken Follett, ya que me ofrece más horas de lectura y por tanto más tiempo de expansión y de disfrute. Sin embargo, buscando esa profundidad, esa calidad literaria, ese alimento para las neuronas que no se suele encontrar en un best-seller, me llevaría la de Begoña. No lo dudaría. No hace falta buscar autores fuera de nuestras fronteras. No hace falta dejarse llevar por quienes llenan estanterías y venden millones de ejemplares, por autores que entran por los ojos pero les cuesta llegar al alma. Y Begoña, lo digo con la mano en el corazón, lo consigue. A veces, muchas más de las que pensamos, las mejores letras, como la mejor música, como el mejor arte en general, se encuentran muy cerca de nosotros; tanto que no es extraño que lo despreciemos precisamente por ese motivo.

 

El esfuerzo que Begoña ha realizado en pos de la difusión de la historia de la imprenta por sus obras El trabajo de los libros (Denes, 2012), sobre la vida de Gutenberg, y La casa del Compás de Oro (Grijalbo, 2017), le ha supuesto el nombramiento como senadora del Museo de la Imprenta y de las Artes Gráficas de Valencia. Además, pertenece a la Red de Escritoras del Mediterráneo, un consorcio público que nace con vocación de fortalecer el intercambio y el conocimiento de los países del Mediterráneo. Como vemos, se trata de una persona con una actividad fuera de lo común si tenemos en cuenta que, Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia, presta sus servicios en la Generalitat Valenciana y, además, pertenece al equipo de administración del grupo Novela histórica.


Con un estilo que permite una lectura ágil, capaz de envolver al lector y trasladarlo a la época y el lugar en que se desarrolla la trama, La casa del compás de oro es una obra de un contenido sólido para disfrutar una y otra vez y colocarla en la estantería de los imprescindibles. No hay más que leer las primeras líneas para darse cuenta de que es una historia de grandísimo interés escrita por una autora de un talento enorme. Enorme por la calidad literaria que nos sirve en bandeja de plata. Enorme por la trama y la estructura desarrollados. Enorme por los diálogos y los personajes que ha creado. Estos últimos, ya reales, ya ficticios, están construidos con una meticulosidad que no pasa desapercibida al lector perspicaz. Las reacciones de unos y otros frente a los conflictos a los que la autora los enfrenta son fácilmente identificables; no hay situación que se preste a confusión entre unos y otros. Por otra parte, Begoña utiliza un lenguaje sencillo, sin grandes pretensiones, es decir, no intenta embaucar al lector con construcciones gramaticales complicadas a costa de una merma en la calidad del contenido. En cuanto a las descripciones, no cansan, no aburren; el secreto está que, a modo de ejemplo, dosifica la información que nos da sobre la imprenta a lo largo de todo el libro, no nos atiborra de datos en un solo capítulo, y eso es muy pero que muy de agradecer.


Sorprende la habilidad de la autora para acercarse al lector y captarlo no solo para futuras obras sino también para la anterior, El trabajo de los libros, pues después de la lectura se queda un agradable sabor difícil de pasar por alto. Como vemos, nuestra querida Begoña Valero es una apasionada de ese invento tan importante y del que tanto partido ha sacado el ser humano desde aquellos incunables de la segunda mitad del siglo XV: la imprenta.

 

Para acabar, no me gustaría despedirme sin citar el párrafo que aparece en la contraportada, que dice mucho a favor de la novela:

 

Cualquiera que fuese hallado culpable de imprimir, reproducir o distribuir en cualquier forma libros o escritos considerados como heréticos, así como quien se hallase en posesión de ellos, a sabiendas, será reo de muerte. Si se retracta, en caso de ser hombre será decapitado y si es mujer, enterrada viva. Si no llegara a retractarse la muerte será en la hoguera.

 

Solo me resta dar la enhorabuena a la autora por su buen hacer literario. Que nos siga regalando obras como la que nos ocupa durante muchos años.

 

Alicante, noviembre de 2020

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powercaps 12/11/2020 11:31

me ha gustado mucho su articulo y las ilustraciones.