Overblog
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
Delirios de autor (el blog de Manuel Fernando Estévez Goytre)

Blog dedicado al autor Manuel Fernando Estévez Goytre y su obra

De prisiones, putas y pistolas (Manuel Avilés Gómez)

Publicado en 7 Abril 2021 por deliriosdeautor Manuel Fernando Estévez Goytre

De prisiones, putas y pistolas (Manuel Avilés Gómez)

TÍTULO:                               DE PRISIONES, PUTAS Y PISTOLAS

AUTOR:                               MANUEL AVILÉS GÓMEZ

ISBN:                                     978-84-17847-88-3

EDITORIAL:                       ALREVÉS, S.L.

COLECCIÓN:                     SINFICCIÒN

ENCUADERNACIÓN:      TAPA BLANDA

Nº PÁGINAS:                      281

PRECIO:                              19 €

           

 

(Una reseña de Manuel Fernando Estévez Goytre)

 

 

Cárceles. Terrorismo. Dos realidades a tener muy en cuenta no solamente en los cuarenta y tantos años que llevamos desde que el dictador diera su último suspiro, allá por noviembre de 1975, sino mucho tiempo atrás. Manuel Avilés, a pesar de haber estado amenazado de muerte en varias ocasiones, nos habla en su nueva obra del mundo de las prisiones y de la página más negra del País Vasco de una forma clara y directa, sin medias tintas, como pocos se han atrevido a hacerlo hasta el momento. La suya es una historia autobiográfica donde los protagonistas indiscutibles por parte del Estado son Antonio Asunción y él. Concretamente nos acerca a la tiranía que la propia organización de la banda terrorista ETA ejercía sobre los miembros que habían entrado presos, controlando lo que tenían que decir, lo que tenían que hacer y casi hasta cuando tenían que hacer aguas menores.

Pero… ¿qué pasaría si mezclásemos las dos realidades mencionadas en el párrafo anterior y para más inri introdujéramos en el argumento a un director de prisiones, a todo un Director General de Instituciones Penitenciarias y a un elenco de presos etarras por todos conocidos? Esos ingredientes juntos, no me cabe la menor duda, serían una bomba de relojería que cambiaría el panorama del terrorismo en nuestra querida España, como de hecho pasó a principios de los noventa. ¿Y si además le añadimos unas cintas grabadas en los locutorios de la prisión de Nanclares de la Oca? Eso sería, ni más ni menos, que el resultado del libro de este autor granadino afincado en Alicante, De prisiones, putas y pistolas, su última obra tras la apasionante En la cuerda floja. Narcotráfico en Mallorca.

            Manuel Avilés, director de las cárceles de Nanclares de la Oca, Picassent, Mallorca, subdirector de gestión del centro de Fontcalent en Alicante, asesor ejecutivo de la Secretaría de Estado del Ministerio de Justicia e Interior –dedicado a bandas armadas– de la mano de Antonio Asunción, entre otros muchos cargos de responsabilidad, es también, como sabemos, un apasionado de la literatura, con la que hace mucho tiempo forjó una estrecha relación. Asesor literario del programa Alicante en la Onda desde hace más de veinte años y veterano articulista en periódicos físicos y digitales, es autor de varios ensayos, novelas y libros de artículos, como El terrorismo integrista. ¿Guerras de religión?; Criminalidad organizada: los movimientos terroristas; Un testigo incómodo; Delitos y delincuentes; El Metralla. Andanzas de un sublevado; Ya hemos estado en el infierno; En la cuerda floja. Narcotráfico en Mallorca; El barbero de Godoy o la que nos ocupa, De prisiones, putas y pistolas.

            Perteneciente a la colección Sinficción, dirigida por la escritora y periodista Marta Robles, Manuel Avilés nos muestra en su obra la cruda realidad de unos hechos que estallaron a las dos de la mañana de un día cualquiera en una emisora de radio de alcance nacional: la grabación de unas cintas en los locutorios de la prisión de Nanclares de la Oca que recogen conversaciones de unos etarras con sus familias. Se trata de una especie de memorias del autor, y da la casualidad, al menos en este caso, que las memorias de Manuel Avilés son parte fundamental de la memoria reciente de España.

Tras unas emotivas palabras dedicadas a Antonio Asunción y unos versos de Jaime Gil de Biedma, da comienzo con un prólogo de lujo firmado por la mismísima Marta Robles, en el que nos cuenta las discusiones que tuvo con el autor ante la insistencia de este de ofrecerle una historia protagonizada por un personaje que, según  la periodista, no cabía en la colección que dirigía. Hay que decir al respecto que pese a la diferencia de opiniones, Manuel Avilés crea un personaje, un doctor, una especie de psico-oncólogo, al que le va desmenuzando la historia en su consulta.

Consta, además, de una Introducción y cuatro capítulos de larga extensión divididos en subcapítulos más asequibles. La Introducción ya es un documento generosísimo por sí mismo al que, de ser justos, habría que calificar con un diez. Pero antes de continuar con esta reseña me gustaría citar el primer párrafo de esta parte, un texto que atrapa al lector y no lo deja hasta el final.

 

En los locutorios de la prisión de Alcalá Meco, en enero de 1993, descubren que tres presos etarras –Iñaki de Juana Chaos, Esteban Nieto y Joseba Artola Ibarretxe– junto con sus dos abogados, tan etarras como los anteriores por lo que oí en las cintas –Txemi Gorostiza y Arantza Zulueta–, han planeado y ordenado la muerte del director de la cárcel de Nanclares de la Oca, mi muerte. En esta historia truculenta me ha tocado bailar con la más fea y quieren que yo sea el fiambre. Soy un obstáculo para la liberación de la Nación Vasca, dicen, y tengo sobre mi pescuezo la espada de Damocles.

 

En el primer capítulo, titulado Fontcalent, tenebrosa palabra, nos cuenta las aventuras y desventuras, los pros y los contras, en definitiva su trayectoria como funcionario de prisiones y la vida cotidiana en las mismas desde sus comienzos en Cartagena. Habla por primera vez del terrorismo avanzado ya el primer capítulo, concretamente de los últimos fusilamientos de Franco el 27 de septiembre de 1975. Así va avanzando hasta su nombramiento como director en Nanclares de la Oca, lugar en el que se desarrolla el segundo capítulo, El País Vasco, un viaje apasionante, en el que nos cuenta, junto con el tercero, ETA mata y se descompone, la vida de un director de una prisión como la que le tocó dirigir en el más amplio sentido de la palabra. En estos capítulos nos presenta una lista de presos comunes que conoce a lo largo de su carrera y nos introduce en el mundo de los etarras del Módulo 4, de los motines, del Nani o de los crímenes de la banda armada.

El autor nombra, algunas veces de pasada y otras no tanto, a infinidad de personajes relacionados con el mundo del terrorismo, conocidos todo ellos por el ciudadano medio español, tales como Iñaki de Rentería, Txiquierdi, Francisco Mújika (Pakito), Etxabe o Urrutia, entre otros muchos. Algunos de ellos –la mayoría– con delitos de sangre, con muertos a sus espaldas por atentados donde el tiro en la nuca o la bomba lapa eran noticias con las que nos despertábamos un día cualquiera de un mes cualquiera durante los terribles años en los que ETA no dejaba de matar. Y lo hacía con toda la sangre fría –o helada– que se podía. Ahí tenemos el asesinato de Miguel Ángel Blanco o el del pequeño Fabio Moreno, germen de lo que sucedería a continuación, cuando varios presos etarras se ponen en contra de las muertes de niños. Y es que, si un atentado terrorista carece de la más mínima justificación, no digamos cuando el que pagan la injusticia etarra es un niño de dos años.

            En el cuarto capítulo, Antonio Asunción, Manuel Avilés nos cuenta la relación –profesional y de amistad– que tenía con el que fuera Director General de Instituciones Penitenciarias desde 1988, nombrado Secretario General en 1991 y Ministro del Interior del último gobierno de Felipe González en 1994. En este capítulo nos muestra sus conversaciones antes y después del ingreso del político en la UCI del Instituto Valenciano de Oncología, donde acabarían sus días durante una de las visitas de Manuel.

            El autor maneja un lenguaje sencillo y preciso, sin rodeos. Quien lo conoce lo relaciona enseguida con él. El texto se deja leer con facilidad, no hay más que abrir el libro y deslizarse por el mundo en el que nos introducimos. Para terminar diré que De prisiones, putas y pistolas es un libro fundamental si queremos comprender el complicado mundo de ETA y su descomposición, pues la vida de la banda no se habría acabado si la historia que en él se cuenta no hubiera existido.

            Enhorabuena, querido Manuel, por esta gran obra.

 

Alicante, abril de 2021

Comentar este post