Intervención del autor de la novela "Toda la verdad sobre Patricio Cervilla", Manuel Fernando Estévez Goytre, en la presentación en la sala Zaida durante la feria del libro de Granada (abril de 2012).-
Muchas gracias, JORGE, muchas gracias, MANUEL, por vuestras palabras de halago. Bueno, lo primero de todo, daros las BUENAS NOCHES Y AGRADECEROS VUESTRA PRESENCIA, sobre todo a los que habéis tenido que desplazaros para venir. Quiero AGRADECER también a la COORDINACIÓN DE LA FERIA DEL LIBRO y en especial a la CAJA RURAL la atención que ha tenido al cedernos la SALA.
Yo creo que cualquier momento, cualquier edad, es bueno para empezar a escribir. Yo llegué en el momento idóneo, cuando las circunstancias me lo permitieron, cuando encontré un hueco y una madurez que llevaba tiempo buscando, aunque quizá un poco tarde, porque ya tenía algunas canas que peinar, y con mal pie porque siempre iba llamando de puerta en puerta a ver dónde colocaba mis manuscritos. Pero parece que unas cosas compensan a las otras. No puedo ni quiero pasar por alto la ENORME SATISFACCIÓN que sentí al haber recibido el PREMIO ONUBA el pasado once de noviembre de manos de MANUEL ORTEGA, así como la POSTERIOR edición de la novela “TODA LA VERDAD SOBRE PATRICIO CERVILLA”, que JORGE tiene la amabilidad de presentar. El premio en sí supone para mí pues ni más ni menos que el RECONOCIMIENTO A UN AÑO DE TRABAJO que me ha costado la escritura de la novela, y eso siempre es de agradecer. Yo creo que quien presenta un manuscrito a un concurso NO PIENSA QUE VA A GANARLO, sólo ve una posibilidad lejana. Yo, quizá, no vi ni eso. Lo envié y experimenté una AGRADABLE SENSACIÓN cuando vi en la página de la editorial que estaba entre los seis finalistas. Fue entonces cuando me di cuenta de que todos tenemos las mismas posibilidades para, en función de las características de la obra, poder ganar o no. Y si agradable fue la sensación de enterarme del título de las novelas finalistas, mayor fue cuando SONÓ MI MÓVIL Y MANUEL me comunicó personalmente que mi libro había obtenido el premio.
Antes de seguir adelante tengo que de decir que el lazo de amistad que me une con JORGE viene de antiguo, de nuestra adolescencia, y aunque más tarde cogimos caminos distintos, últimamente la hemos retomado gracias a FACEBOOK, que es una herramienta potentísima para contactar con gente. Ahora, TREINTA Y TANTOS AÑOS DESPUÉS, ya tenemos unas cuantas arrugas y el pelo un poco más blanco que entonces. Desde un principio, desde que supe que se iba a editar la novela, al tenerlo a un clic de mi ratón PENSÉ EN ÉL COMO POSIBLE PRESENTADOR. Sólo tuve que enviarle un mensaje para recibir otro suyo ACEPTANDO SIN CONDICIONES, ofreciéndose y volcándose en todo momento para celebrar esta presentación, un gesto por su parte que agradeceré siempre.
Bueno… pues ABORDANDO YA UN POCO EL TEMA DE LA NOVELA, aunque se ha escrito mucho sobre la guerra civil, lo sé, no sé si a otras personas les pasará, siempre queda ESE VACÍO, ese cargo de conciencia que te hace pensar que si ese enfrentamiento hubiese ocurrido en nuestros días, todos nos sentiríamos un POCO CULPABLES, o al menos creo que deberíamos sentirnos. “TODA LA VERDAD SOBRE PATRICIO CERVILLA” es una crónica, más que otra cosa, de la primera mitad de la guerra civil, y se alimenta de la NECESIDAD que yo mismo tenía de contar algo sobre esa parte de la historia de ESPAÑA, y lo considero un homenaje a todas las víctimas de la guerra, ESTUVIERAN EN EL SITIO QUE ESTUVIESEN Y AL MANDO DE QUIEN FUESE. Bueno… y vosotros os preguntaréis, ¿POR QUÉ AQUELLOS AÑOS? Pues muy sencillo, me decidí a escribir sobre ese hecho porque creo que es algo que, de alguna forma, TODOS LLEVAMOS DENTRO y porque es un tema que creo SE PRESTA A DEBATE, además que donde hay un conflicto o algún hecho fuera de lo común hay una historia que contar.
PATRICIO CERVILLA es un romántico empedernido, enamorado de su mujer, de su hijo, de su familia, de su trabajo. Es noble y leal y, pese a la depresión que sufre, que no voy a decir el motivo porque no viene al caso, sabe salir adelante en todo momento. Es valiente en su modo de actuar y tenaz en sus decisiones. REPRESENTA A MILES DE ESPAÑOLES de aquella época, a esa generación de personas que sin comerlo ni beberlo fueron asesinadas o se tuvieron que exiliar. SEVERIANO EXPÓSITO, en cambio, REPRESENTA a esa otra generación que le tocó vivir dentro del país, y que parte de ella, sobre todo avanzando en el tiempo, NO QUISIERON CALLAR.
Si tuviera que etiquetar la novela, diría que es FICCIÓN, por supuesto, REALISTA, e HISTÓRICA. HISTÓRICA porque se desarrolla en torno a un momento clave en la historia contemporánea española, y sigue los cánones habituales de este tipo de novela en cuanto a documentación se refiere, y bueno, por estar enmarcada en unos determinados hechos históricos. FICCIÓN, porque evidentemente la historia que se relata no es cierta, aunque ocurriesen miles de casos parecidos durante los tres años de contienda. Es un libro escrito en primera persona, en el que recurro a los relatos retrospectivos tan típicos en las novelas de ZAFÓN y de SILVIA IBÁÑEZ. En cuanto a la portada creo que es totalmente acorde con la historia que cuento.
GIRA EN TORNO a unos HECHOS HISTÓRICOS de suma importancia en los años treinta. En primer lugar, la AGONÍA DE LA REPÚBLICA y la ENTRADA EN ESCENA DEL EJÉRCITO, lo que acaba en la GUERRA PURA Y DURA. En segundo lugar, en unos HECHOS CONCRETOS de los que hablaré dentro de unos minutos. La TRAMA de la novela se desarrolla entre ÓRGIVA, GRANADA y MÁLAGA. Aunque físicamente sólo está dividida en capítulos, consta de DOS PARTES PERFECTAMENTE DIFERENCIADAS ENTRE SÍ, cada una de ellas formada por varios RELATOS RETROSPECTIVOS QUE OLVIDO va desgranando en la primera parte para cederle el testigo al propio PATRICIO CERVILLA, PROTAGONISTA de la novela, en la SEGUNDA, que a través de sus textos va contando su propia vida. Después habría una TERCERA PARTE a caballo entre las dos anteriores en la que el narrador, SEVERIANO, le va contando su pasado a REMEDIOS, y va uniendo unos datos con otros.
Los PERSONAJES que en un principio tienen cierta importancia son SEVERIANO, narrador, OLVIDO, REMEDIOS, PACO CANALES y, por supuesto, PATRICIO. Más adelante adquiere más protagonismo, si cabe, FRANÇOIS y el PADRE ANDRÉS. Son personajes que representan a la CLASE MEDIA de las dos épocas en las que se centra la historia. El GITANO MANUEL, aunque aparece y desaparece varias veces a lo largo del libro, es un personaje que cobra importancia conforme avanza la novela, y pone un contrapunto de optimismo y buen humor a una historia que habla de miedo, de temor a salir a la calle, de exilio, de venganza, que refleja, a fin de cuentas, la sociedad de aquellos días. La novela da comienzo cuando el ESCRITOR SEVERIANO EXPÓSITO sale amnistiado de la cárcel en 1976 y decide CENTRAR SU SIGUIENTE OBRA EN LA VIDA DE SU PADRE, para lo que tiene que sacarle el máximo partido a sus neuronas y ponerse a buscar datos para su proyecto. Para que os hagáis una idea de la historia voy a leer UN PÁRRAFO que corresponden a la INTRODUCCIÓN, que dice así:
“Hoy, a mis setenta y dos años, me considero en posesión de, si no toda, al menos gran parte de la verdad. Sin embargo, en aquel lejano año en que cumplí los treinta y ocho, cuando todavía habitaba en mí ese anhelo desgarrador, no imaginaba que los primeros días que pasé en Órgiva serían concluyentes para recopilar toda la información que necesitaba si quería hallar la razón de mi existencia. Esa información que había llegado a idealizar y no me atrevía a buscar por temor al fracaso. Fueron días repletos de sorpresas que cambiarían el concepto que hasta entonces había tenido de la vida, del ser humano y, sobre todo, de mí mismo. Aquella espina punzante que llevaba clavada en el alma desde mi infancia y se traducía en un profundo vacío que me había llevado a la infelicidad más absoluta tras pasar por una inclusa y dar con mis huesos en un internado donde me vi obligado a vivir bajo la tutela de los curas, tenía que sacarla como fuera. Mis conocimientos sobre mis orígenes eran prácticamente nulos, razón de más para que el primer punto en mi lista de prioridades fuera escribir algo sobre ellos. Sin embargo, nunca había introducido un folio en mi máquina para iniciar una historia sobre la que no disponía de datos suficientes ni fiables. ¿Cómo ponerme, pues, a realizar esa gran empresa que me traía en vilo desde que era un niño?
Para hacerlo, la primera incógnita que tenía que despejar era saber quiénes habían sido mis padres, esa palabra de sólo seis letras que nos puede convertir en las personas más felices del mundo o, por el contrario, hacernos unos desgraciados. Por adversidades de la vida que aún desconocía, yo me encontraba en el segundo grupo, lo que hizo que gran parte de mi larga niñez la viviera humillado al convivir con unos chicos que en su mayoría contaban con unos padres que los esperaban los fines de semana en la puerta del internado para volver el lunes por la mañana cubiertos de una necesidad tan básica como es el cariño.
Recuerdo que lo que más me preocupaba de pequeño era crecer junto a mis compañeros de internado y sacar mis estudios adelante. Siguiendo un orden cronológico, mi juventud la centré en unos ideales que por sólidos que fueran nunca acababan de materializarse y en alcanzar una vida cómoda y próspera que no llegó sino con cuentagotas y después de mucho sudor y sufrimiento. Sin embargo, no me consideraría preparado para iniciar mi historia hasta después de cumplida mi última condena. Con las escasas y malas referencias que disponía sobre mi padre –que no pasaban de cuatro palabras: Patricio, Cervilla, escritor, Órgiva-, ¿me iría bien?, ¿tal vez mal? No tenía la menor idea, pero aquel puñado de apuntes podría dar mucho de sí en una pequeña población de la Alpujarra, donde las palabras circulaban de boca en boca como Pedro por su casa”.
Yo, particularmente, no sé si será porque a pesar de haber nacido bastante después de aquella época he tenido CERCA EL TEMA DE LA GUERRA CIVIL, siempre he sentido CIERTA ATRACCIÓN por esa barbarie QUE ASOLÓ ESPAÑA EN LOS AÑOS TREINTA. Sin embargo, personalmente nunca había oído hablar de la CARAVANA DE LA CARRETERA DE MÁLAGA-ALMERÍA (había tanto secretismo, tanto… miedo en definitiva, que no se podía hablar de ciertas cosas) hasta que hace tres o cuatro años vi un documental en televisión, una serie de diez o doce capítulos, uno de los cuales giraba precisamente alrededor del genocidio de esa carretera. Se dice que huyeron de MÁLAGA sobre CIENTO CINCUENTA MIL PERSONAS, cifra que, bueno… puede parecer exagerada, pero aun quedándose en la mitad, o menos todavía, sigue siendo BESTIAL. Son cosas que no estamos acostumbrados a verlas en la ACTUALIDAD en nuestro ENTORNO. De igual modo, tampoco había oído hablar del BARRANCO DEL CARRIZAL hasta que cierto día leí un artículo de un escritor, JUAN GONZÁLEZ BLASCO (de cuyos textos obtuve bastante documentación), denunciando la construcción de un dique de contención derivado de las obras del EMBALSE DE RULES sobre una FOSA COMÚN en la que a día de hoy aún descansan entre TRES Y CINCO MIL PERSONAS. Por aquellos días yo contaba ya con algunas NOTAS DE LA NOVELA que pensaba escribir sobre la guerra civil, de manera que me COMPROMETÍ conmigo mismo a ABORDAR esos dos temas. No podía dejar que pasaran de largo. Y lo hice, incluso, dándole PRIORIDAD sobre otros proyectos que tenía en mente escribir. Por supuesto, he intentado hacerlo sin que nadie se sienta HERIDO, lo cual ha sido todo un reto para mí, y en muchos capítulos de la novela me he ceñido únicamente a la historia.
Bien… antes de CITAR UNA PARTE DEL TEXTO DE LA NOVELA que considero fundamental para la comprensión del libro, para que quien no la conozca se haga una ligera idea de lo que va la historia, quiero darle las gracias a todo el que se tome la molestia de leerlo, y espero disfrute tanto como yo lo he hecho escribiéndolo. Ahora paso a citar esa PARTE DEL TEXTO:
»Un día, cercano ya el momento de abandonar el colegio, salí de clase y, cansado del día que había llevado, me dirigí a mi dormitorio. Como siempre, y como camino obligado, tenía que pasar por delante del despacho del padre Andrés. Mis pasos eran seguros y lentos, casi torpes. Me encontraba en un limbo que me impedía salir de mi embelesamiento. Más que caminar, podría decirse que paseaba por un jardín de flores holandesas que contemplaba embobado sin siquiera darme cuenta de lo que miraba. Me encontraba a apenas dos o tres metros de dirección cuando atrajo mi atención una voz. No era muy alta, pero se dejaba oír con comodidad y transparencia. Pegué la oreja a la puerta e intenté absorber la conversación en la medida de lo posible. Me di cuenta inmediatamente de que era la misma que había escuchado entre delirios durante mi enfermedad, la del piojo verde, si bien tenía un matiz más grave y un tono más recio y moldeable que la primera vez. Aquel niño se había hecho hombre. El timbre de voz esponjoso que tanto interés había despertado en mí de pequeño me transportó directamente a la infancia y me hizo recordar los días de fiebre, cama y dolor que pasé en la enfermería. Podría poner la mano en el fuego y jurar que era la misma, pero precisamente esa tonalidad que la había hecho más madura y serena era la que me impedía tomar una decisión tajante sobre su parecido. En aquella conversación también pude escuchar al hombre que supuse era el mismo que acompañaba al tipo de la voz esponjosa cuando aún era un niño. Le rogaba al padre Andrés que Severiano –o sea, yo- se fuera a vivir con él a Francia. Por el tono de sus palabras deduje que el director se puso tan rojo como un demonio y con una indignación de padre y muy señor mío se echó las manos a la cabeza y escupió dos o tres blasfemias que en otro tiempo bien le habrían merecido la muerte en la hoguera. Se negó tajantemente y contestó que para él era prioridad absoluta que acabara mis estudios. Después, ya se vería. También los escuché hablar sobre un libro que entregaron al director y comentar algo sobre no sé qué reparto de beneficios. A continuación, los oí acercarse a la puerta y despedirse con cierto desaliento y displicencia. Me alejé discretamente en cuanto advertí que el picaporte se movía lentamente hacia abajo. Los dos visitantes salieron de dirección pálidos como la leche y con el rostro tan liso como una lápida, se dirigieron a la salida del colegio y se perdieron entre la espesa bruma gris que se extendía como un gigantesco trozo de algodón hasta el final de la calle. No pude verles la cara…, y todavía me maldigo por ello. Tampoco me estaba permitido salir del colegio salvo a las horas de paseo en los días previamente señalados, y solamente cuando tenía mis tareas finalizadas y el dormitorio en perfecto estado. Me mordí los labios y me dirigí con decisión al despacho del padre Andrés, que permanecía en pie junto a su asiento, su boca mostrando unas fauces caninas y sus ojos tan ásperos como la piel de un melocotón. Le dije que, sin intención, había escuchado parte de la conversación y necesitaba una explicación urgente. El bueno del padre Andrés me contestó que aún no podía decirme nada, que era mejor dejar las cosas como estaban y que un día, no muy lejano, llegaría el momento en que ambos tendríamos una conversación seria y dilatada sobre el asunto en cuestión. En aquel momento se me antojó como un ser insidioso e inmisericorde, incapaz de mostrar la parte piadosa y humana que tanto admiraba en él. Sin embargo, fui capaz de mantener la compostura. Le puse una cara hasta el suelo y, como pensé que no merecía otra cosa, me retiré de su despacho sin despedirme, con una insolencia y una vanidad que me sorprendieron a mí mismo. El portazo se debió oír en la otra punta del colegio, porque casi saco la puerta de cuajo. Una polvareda se levantó del suelo para volar por el angosto y prolongado corredor y volver a posarse a dos metros de distancia. Me detuve al final del pasillo, totalmente indignado, me volví y vi al padre Andrés salir de su despacho. Se zambulló en mi mirada y la estudió durante un interminable segundo. Sus ojos húmedos y profundos me transmitieron una sensación de calma y bondad que me hizo comprender que nunca reprimiría mi comportamiento insolente y engreído, y que si me ocultaba ciertos datos era por alguna razón que aún no debía conocer. Me gusta pensar que lo que a continuación hizo fue a propósito. No cerró con llave como solía hacer siempre, lo cual me animó, una vez lo vi perderse por las escaleras de mármol gris, a dar media vuelta, deshacer el espacio que me separaba de su despacho y, ojo avizor, colarme en él como un espía soviético. A primera vista no encontré nada, pero no me fue difícil adivinar sobre la mesa de madera un libro toscamente encuadernado en el que pude leer en unas grandes letras góticas, centradas sobre la cubierta de cartón: Toda la verdad sobre Patricio Cervilla (1.910-1.943). Dos líneas más abajo rezaba, ya en un tipo de letra moderna y más pequeño, el nombre del padre Andrés. El ejemplar estaba mal colocado sobre una montaña de papeles, lo que me hizo pensar que lo habían dejado allí las dos personas que visitaron al director. Me quedé helado. Aquel nombre que tanto había sonado en mi cabeza desde que tenía cuatro años era merecedor de una biografía. Y yo era, si nadie me demostraba lo contrario, su hijo. Supuso todo un shock para mí. ¿Qué sería de aquel Patricio Cervilla, qué importancia había tenido en Órgiva y, sobre todo, era en realidad mi padre? A partir de entonces he vivido en una confusión continua, en una niebla que me ha tenido cegado y bloqueado y me ha impedido recorrer el camino necesario para descifrar el jeroglífico que supondría encontrar a mi padre. No obstante, soy de los que piensan que en esta vida siempre hay un momento para todo y por fin, después de mi última estancia en la cárcel, me he decidido a iniciar las gestiones pertinentes para averiguar todo lo concerniente a mis orígenes. Y créeme, no me iré de este pueblo sin saber con total seguridad si Patricio era mi padre o no. Me da igual tener que hablar con quien sea; me da igual tener que invertir el tiempo y el dinero necesarios o remover cielo y tierra, pero no pienso morir sin averiguarlo.
Bien… pues como ya he dicho hace unos minutos, creo que esta parte habría que TENERLA MUY EN CUENTA para entender el resto de la novela. Bueno… por mi parte está todo dicho, solamente agradeceros de nuevo vuestra presencia y si alguien quiere intervenir o hacer alguna pregunta…
/image%2F1565037%2F20180328%2Fob_ec3326_20180326-193037.jpg)