TRES CANTOS
(01-12-2016)
“LA SANGRE SOBRE LAS AZUCENAS”
EN EL ENTORNO DEL REINO NAZARÍ
BLOQUE III
Manuel Fernando Estévez Goytre
ARTE Y ARQUITECTURA DEL PERIODO NAZARÍ
A continuación paso a hablar del arte del periodo nazarí. Empezaré diciendo que se desarrolla durante los siglos XIII, XIV y XV, como es lógico, y se extiende por el emirato granadino, por Berbería y por los reinos cristianos de la península Ibérica, contribuyendo además en buena medida al surgimiento del arte mudéjar. Existe una escasez de elementos datados de la época nazarí que limita mucho nuestros conocimientos sobre su cultura material, que se conforma principalmente por los ajuares. Contamos, sin embargo, en lo que respecta al estudio arqueológico, con materiales muy significativos para reconstruir los diferentes aspectos económicos y sociales de este periodo: piedra, vidrio o metal… pero entre todos destaca la cerámica por su frecuencia y perdurabilidad. Su análisis nos proporciona, entre otras cosas, información sobre la distribución y funcionalidad de la vivienda nazarí. Los principales productores son Almería y Málaga, pero la arqueología nos ha proporcionado pruebas de actividad alfarera en otros puntos del reino, entre ellos la Alhambra. La cerámica nazarí, especialmente la dorada, tuvo una gran distribución por el Mediterráneo.
En lo que se refiere a la alimentación distinguimos la dieta de las clases altas, muy costosa y selecta, y la de la clase trabajadora, básica y humilde. Es lógico, por tanto, que la mayor parte de la producción de cerámica está destinado a los útiles de cocina, especialmente a la cocción de alimentos, como marmitas, cazuelas y anafes. En el transporte y almacenamiento de productos se usan fundamentalmente tinajas, jarros, jarras y cantimploras. Las tinajas suelen ser piezas de gran tamaño para el almacenamiento de líquidos, o sólidos (trigo y otros cereales). Las que se destinan a contener agua son porosas, para mantenerla fresca por sudación. Si son para el aceite u otras substancias, son impermeabilizadas interiormente. Los ejemplares nazaríes se caracterizan por su base estrecha, cuerpo globular y cuello alto. Son muy conocidas en la época nazarí las tinajas conocidas por el nombre de “jarrones de la Alhambra”, unas piezas de gran talla y difícil elaboración, generalmente de cuerpo ovoide con base anillada muy estrecha, cuello con apliques arquitectónicos, base octogonal y dos asas planas en forma de aletas. Estos recipientes se elaboran a través de técnicas muy complejas, como la loza dorada y la cuerda seca, con unos precios finales solo al alcance de las clases más altas. Su funcionalidad, por tanto, se reduce al ámbito de la corte y de las familias más pudientes.
La cerámica también es abundante en la fabricación de útiles agrícolas y de otros gremios. Existen numerosos ejemplares encontrados en diferentes excavaciones.
Sobre los materiales de construcción, destaca el tapial, hecho de tierra amasada y apisonada y utilizado en las casas de campo y pequeños poblados. Conocido desde antiguo, es fácil de manejar en la construcción, tiene solidez, accesibilidad a la materia prima y ductibilidad en sus tramos. Para su utilización no requiere un gran conocimiento, lo que permite a los propios habitantes levantar los edificios, pues los trabajos colectivos son muy frecuentes y están perfectamente organizados y estructurados. La sillería, nombre que se da a la piedra labrada, se sigue usando en el mundo islámico, si bien en el cristiano está en deuso. La piedra no labrada, más usada tradicionalmente para la construcción de castillos y en la constitución de líneas fronterizas, recibe el nombre de mampostería. No en vano se lleva a cabo un importante programa de refortificación de la frontera en el siglo XIV. El ladrillo es muy importante en el emirato de Granada. Su producción es más compleja que la piedra y las redes productivas son diferentes. Por eso, además de a las urbes, también está destinado al poder central. Su ámbito es el doméstico y se combina con el tapial, la mampostería, y en ocasiones con la cerámica.
La obra por antonomasia que define la arquitectura de la dinastía nazarí (1237-1492) es la Alhambra, Qalat al-Amra o "el castillo rojo", verdadera síntesis de arquitectura palatina islámica y de los nuevos elementos de fortificación incorporados a la arquitectura militar. A ella se asocia una almunia o huerta de recreo conocida como Generalife, Yannat al-Arif o "huerta del Arquitecto".
La construcción de la Alhambra la inicia el fundador de la dinastía, Muhammad I, que se retira de la alcazaba del Albaicín, eligiendo la colina de la Sabika como lugar de residencia. Reforma los restos de una pequeña fortificación del siglo XI y los transforma en su propia alcazaba. Pensando en su defensa, la dota de un recinto exterior a modo de antemuro y otro interior reforzado por altas torres. Para rematarlo manda construir un barrio castrense con casas, baños y aljibes.
El recinto amurallado de la ciudad se ve jalonado de torres defensivas. Algunas de ellas introducen la novedad de convertirse en viviendas palatinas. Sin embargo, el auténtico núcleo palatino lo constituye la denominada Casa Real Vieja de la Alhambra, de la que forman parte los palacios de Comares y el de los Leones. Además de estos conjuntos residenciales y protocolarios, la ciudad también está dotada de mezquita congregacional, barrio de servidores, cementerio real y talleres.
Entre los principales núcleos palatinos habría que mencionar en primer lugar el mexuar (maswar) o sala destinada a las reuniones y actos del consejo de ministros o visires. La construye Ismail I, siendo Muhammad V quien la refuerza. Pese al número y la importancia de sus transformaciones, su sala rectangular cuenta en la parte central con cuatro columnas que soportan una linterna. Alrededor de este espacio central cuadrado se disponen otras tantas estancias rectangulares.
El Cuarto Dorado se levanta al norte del mexuar. La fachada de Comares cierra uno de sus laterales por ser el acceso monumental a dicho conjunto palatino. El palacio de Comares lo manda construir Yusuf I y lo reestructura Muhammad V. Su nombre procede del término árabe qamriyya o qamariyya, término utilizado en Oriente para designar las vidrieras de colores. La gran fachada de Comares sigue la tradición oriental. El monarca la utiliza para sentarse ante ella y conceder audiencias públicas a sus súbditos. Sin embargo tiene un doble destino: una de sus puertas sirve de acceso a la zona residencial y la otra al patio del palacio, denominado de los Arrayanes o de la Alberca. Este gran patio rectangular se articula en torno a un eje longitudinal cuya parte central se ve ocupada por una alberca. Los dos lados más grandes albergan cuatro viviendas privadas -dos a cada lado- para las cuatro esposas legítimas del sultán. Los dos lados más pequeños están porticados y acogen, el meridional la vivienda del príncipe heredero; y en el septentrional se halla la residencia del sultán. Esta residencia rectangular, dividida en alcobas, se conoce como la sala de la Barca (baraka, bendición). Paralelo a la sala existe un pasillo que conduce a un pequeño oratorio por el extremo derecho. Del izquierdo nace una escalera que asciende a otra cámara situada sobre el salón del trono o de Embajadores, ubicado en la torre de Comares. Su techumbre de madera se interpreta como los siete cielos del Paraíso coránico. Es en esta sala donde el monarca celebra sus recepciones y actos más solemnes.
Transversal a este conjunto se encuentra el palacio de los Leones, cuya construcción se atribuye a Muhammad V. Aunque de forma tradicional es considerado residencia privada del monarca, recientemente se le atribuye una función similar al núcleo anterior. Así, la sala de las Dos Hermanas actuaría como mexuar y el mirador de Lindaraja como salón del Trono. Independientemente de estas presuntas funciones, el conjunto se estructura en torno a un patio crucero. En su intersección se ubica la fuente con los doce leones de mármol, que se cree proceden de una construcción del siglo XI. Sus cuatro lados están porticados. Los dos más pequeños cuentan con sendos pabellones. En el centro de cada uno de ellos se levantan las estancias conocidas como sala de los Mocárabes, de los Abencerrajes y de los Reyes.
Se podrían mencionar dos tipos de organización de patios en lo que a la arquitectura palatina se refiere. Sus precedentes habría que buscarlos en Medinat al-Zahra. Estos serían el patio monoaxial -patio de los Arrayanes o de la Alberca- por un lado y el patio crucero –el patio de los Leones-. Las dependencias que se vinculan a ellos responden nuevamente a dos tipologias: una alargada con extremos dotados de alcobas y una segunda cuadrada, esta última rodeada de habitaciones. Como ejemplos más ilustrativos tendríamos la sala de la Barca y la sala de las Dos hermanas.
Granada cuenta con dos edificios muy representativos en la arquitectura civil: el funduq y el maristán. El funduq, conocido en los tiempos modernos como Corral del Carbón, es una especie de albergue o posada destinada al alojamiento de comerciantes forasteros y de sus mercancías. El maristán es hospital y posteriormente manicomio. Es edificado por Muhammad V y demolido en 1843. Ambas edificaciones tienen una estructura cuadrangular de dos pisos levantados alrededor de una alberca.
La arquitectura religiosa no nos ha dejado un gran legado. Las mezquitas continúan con el modelo almohade, con naves perpendiculares al muro de la quibla. Como novedad tenemos la utilización de columnas de mármol en edificios de cierta relevancia. En cuanto a la ornamentación se utiliza una profusión decorativa que disimula la pobreza de los materiales. Se emplean desde zócalos de alicatado y yeserías de estuco a decoración pintada, como la que se conserva en la bóveda de la sala de los Reyes. Se extiende en este tipo de arquitectura la columna de fuste cilíndrico y el capitel de dos cuerpos, el primero cilíndrico decorado con cintas y el segundo cúbico con ataurique. Los arcos más utilizados son el de medio punto peraltado y el angrelado. Las cubiertas de madera son alternadas con bóvedas de mocárabes realizadas en estuco (masa de yeso blanco y agua de cola). Los ejemplos más significativos se encuentran en la sala de las Dos Hermanas o la de los Abencerrajes. Habitualmente, a los motivos ornamentales más comunes -geométricos, vegetales y epigráficos- se une el escudo nazarí, que es generalizado por Muhammad V.
Los tejidos nazaríes suponen la última etapa de esplendor de los tejidos de seda andalusíes, que serán sustituidos por terciopelos labrados. Su colorido es muy intenso y se utilizan los mismos motivos a los empleados en la decoración arquitectónica.
Desde al menos mediados del siglo XX se tiene constancia de la existencia de pinturas ocultas en el salón de Embajadores del Palacio de Comares de la Alhambra, al que solo podían acceder los artesanos nazaríes que participaron en la construcción. En los trabajos de restauración del Mirador de Lindaraja, ya en este siglo XXI, se documenta la existencia de 80 dibujos policromados realizados también por los artesanos que trabajaron en la decoración del palacio. También posteriores trabajos muestran la existencia de más dibujos en el templete oeste del Patio de los Leones, incluyendo ambos grupos de dibujos representaciones humanas, algo prohibido en el Islam.
Bibliografía:
- “Historia del siglo XX” – Internet
- LADERO QUESADA, Miguel Ángel. “Granada. Historia de un país islámico.” Granada, 1989.
- PEINADO SANTELLA, R. (ed.). “Historia del reino de Granada I: de los orígenes a la época mudéjar” Granada, 2000.
- EL REINO NAZARÍ DE GRANADA: ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE
- CARMEN TRILLO SAN JOSÉ. “Una sociedad rural en el mediterráneo medieval”. El mundo agrícola nazarí. Liberbolsillo, 2003
- CARMEN TRILLO SAN JOSÉ (ed). “Asentamientos rurales y territorio en el mediterráneo medieval” Athos Pergamos, 2002
- WIKIPEDIA
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