Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
Publicidad
Delirios de autor (el blog de Manuel Fernando Estévez Goytre)

Blog dedicado al autor Manuel Fernando Estévez Goytre y su obra

Conferencia sobre el reino nazarí en Tres Cantos.- Bloque II (1º parte).- Por Manuel Fernando Estévez Goytre

Publicado en 6 Diciembre 2016 por deliriosdeautor

TRES CANTOS

(01-12-2016)

 

“LA SANGRE SOBRE LAS AZUCENAS”

EN EL ENTORNO DEL REINO NAZARÍ

 

BLOQUE II (1º parte)

 

Manuel Fernando Estévez Goytre

 

 

EL REINO NAZARÍ DE GRANADA

 

En lo que respecta a la dinastía nazarí empezaré diciendo que el principal elemento que contribuye a que Granada siga existiendo como reino musulmán tras la derrota del resto de al-Ándalus, es, además de su condición de tributaria al estado castellano, su estratégica posición geográfica, sobre todo las montañas de sierra Nevada. Los nazaríes inician su reinado como un punto de intercambio comercial entre el norte de África y Europa. Hay que recordar que Granada es una ciudad próspera durante el siglo XIV, un siglo caracterizado por la crisis, las guerras internas y externas en Castilla y la peste. Gran parte de los musulmanes que huyen de la Reconquista se refugian en Granada. Todo ello la convierte en uno de los centros culturales y artísticos del islam.

            Sin embargo, a pesar de su prosperidad económica, no deja de tener conflictos políticos y militares, elemento que Castilla aprovecha para ir conquistando pequeños territorios, aunque algunos intentos castellanos terminan en estrepitosos fracasos, como los desastres de Moclín en 1280, la vega de Granada (1319) o Guadix (1362). Al mismo tiempo los nazaríes contraatacan al ejército castellano con resultados muy dispares, como la derrota de Linuesa en 1362 o la victoria de Algeciras en 1369.

            Un elemento que aprovechó Granada fue la guerra interna en Castilla, entre los pretendientes al trono, Pedro I el Cruel y Enrique II, lo que asfixia económicamente al reino castellano y deja a Granada unos años de paz.

            Por otro lado, en el siglo XV se abren nuevas rutas comerciales entre África y Portugal, lo que hace que Granada pierda el control que en siglos anteriores mantenía sobre la mercancía. La unión de Castilla y Aragón  en 1469 le impide hacer frente al nuevo reino cristiano.

El nazarí es un reino fundamental en los siglos XIII XIV y XV en el entorno de la política mediterránea. Su influjo llega a la vecina Castilla, Aragón o a lugares como Génova y otras repúblicas italianas. El reino nazarí, conocido también como reino de Granada o emirato de Granada, nace en el siglo XIII como resultado de la desmembración del poder almohade, que no consigue mantener ni la verdadera unidad de sus territorios ni una sucesión pacífica de sus reyes, y del avance de la reconquista, que arrincona a los musulmanes en el sur de la Península.

A mediados del siglo XIII se gestan cuatro pequeños imperios: el nazarí en la península, y en África, el de los hafsides en el Oeste, el de los meriníes en Oriente, y el de los Abd-al-Wadíes en el centro.

A raíz de la batalla de las Navas de Tolosa (1212) el poderío almohade en al-Ándalus comienza a desmoronarse, por un lado debido a la presión militar castellana, y por otro a los alzamientos locales en todo el país. Al-Adil (el justo) aprovecha la situación. Promueve el alzamiento de varios gobernadores –en Córdoba, Málaga, Granada y Murcia- y posteriormente se alza por encima de todos y se hace con el reino, lo que desencadena una serie de revueltas que acaban descomponiendo el poder almohade central, formando pequeños focos locales de orden militar.

Posteriormente aparecen las terceras taifas, un periodo que algunos autores no reconocen y que no dura más de diez años. Durante el mismo se conforma el reino nazarí como último baluarte islámico. Destacan en él tres poderes locales: Valencia (Ibn Mardanis), Murcia (Ibn Hud) y Arjona (dinastía nazarí de Muhammad Yusuf). Con el apoyo de la nobleza, Ibn Nasr se declara sultán tras la desestabilización de Ibn Hud y entra en 1227 en Granada, que se convierte en el único poder islámico que queda en Al-Ándalus tras la caída del resto de poderes locales.

Si tuviéramos que configurar el reino nazarí en elementos constituyentes, sería del siguiente modo: la fragmentación de los poderes militares; los pactos con los cristianos que lo protegieron como entidad territorial; y el hecho de ser objetivo estratégico (geográfico) de grandes potencias occidentales.

En cuanto a la organización territorial, el emirato de Granada comprende en un principio parte de las provincias actuales de Jaén, Murcia y Cádiz y la totalidad de Almería, Málaga y Granada. En el siglo XV ve reducidos sus territorios y solamente mantiene Granada, Almería y Málaga. El reino se divide en tahas (circunscripciones territoriales y administrativas). La Banda Morisca es la línea fronteriza con Castilla, de ahí que muchos pueblos de Andalucía se denominen “De la Frontera” (con Granada). Algunas ciudades de importancia dentro del reino eran Almería, Málaga, Guadix y Baza. La Alpujarra no tiene ninguna ciudad grande, pero es una comarca muy poblada y de gran importancia económica, una situación que perdura hasta la sublevación de los moriscos de 1568, circunstancia que hace que la mayor parte de la población musulmana abandone la región y haya que repoblarla con gallegos especialmente.

 

Los grandes reyes del reino nazarí

 

Un tema obligado en una charla sobre el reino nazarí son sus reyes. Tras la derrota almohade en 1212 en la batalla de las Navas de Tolosa el reino nazarí entra en la escena de la península Ibérica. Alhamar el Rojo se proclama sultán en 1232, después de ser reconocido por las oligarquías de Baza, Guadix y Jaén, a lo que hay que añadir la anexión de la taifa de Málaga en 1238 y la sumisión de Almería. En 1234 se declara vasallo del poder cordobés, pero dos años después Fernando III conquista la ciudad y Alhamar acepta el vasallaje de Castilla para conservar su independencia. En 1238 conquista Granada, pero poco después se ve obligado a firmar el pacto de Jaén debido a la conquista de esta ciudad por parte de Fernando III.

            Paralelamente a las conquistas del rey castellano tienen lugar algunas sublevaciones mudéjares, siendo la más importante la de Sevilla. Aunque estas rebeliones reciben el apoyo de los nazaríes granadinos, la mayoría de la población mudéjar es expulsada del valle del Guadalquivir, por lo que muchos fueron acogidos por Granada. Otra rebelión es la de Valencia en 1276, que recibe también apoyo de la caballería granadina. A la muerte de Fernando III Castilla es el único reino que conserva sus fronteras con los musulmanes, quienes ya habían visto reducido su territorio a los macizos penibéticos y la costa que va desde Barbate a Águilas, con una superficie aproximada de 30.000 metros cuadrados. La denominada Banda Morisca –frontera entre dos reinos, superaba ampliamente los 1.000 km. de longitud.

Muhammad Ibn al-Ahmar (1232-1273) proviene de la nobleza musulmana, mientras que Ibn Hud es un caudillo surgido de las clases bajas. Muhammad actúa con sagacidad y forja un poder que el arrojo y la muerte prematura arrebatan a Ibn Hud, que tiene como prioridad la lucha contra Castilla. Muhammad pretende consolidar su dominio dentro y fuera de las fronteras nazaríes sin importarle la forma de actuar. Se puede decir que el pacto de Jaén de 1246 supone el acta de nacimiento del reino de Granada. Aunque en un principio el reino tiene su centro de poder en Jaén, unos años después el soberano se traslada a Granada, donde organiza la administración y el ejército del nuevo estado. Muhammad I aprovecha la política proteccionista castellana y acepta ser vasallo y tributario de la vecina Castilla. Aceptó el auxilium y el consilium, obligaciones impuestas a prácticamente todos los reinos vasallos de la época. La primera significa asistir a las sesiones de Cortes y dando su parecer al castellano cuando este lo reclama; la segunda enviar contingentes para apoyar sus guerras. Muhammad restablece la seguridad interna en Granada, aprueba un sistema fiscal que garantiza la paz con Castilla, abre la cuestión del control del Estrecho y crea una potente administración dentro del estado. Bajo su reinado aparece en escena la fuerza manní: los benimerines. Ceuta es un importante objetivo económico y geopolítico: Muhammad ataca la ciudad en 1262, lo que, al ser de interés común, provoca un enfrentamiento con Castilla. En calidad de “combatientes de la fe”, los benimerines acuden en ayuda del rey nazarí, pero no consiguen más que indisponer al sultán con los linajes granadinos, lo que desemboca en los primeros levantamientos internos  de Málaga y Guadix.

Muhammad II hereda el reinado con sus pros y sus contras. Él es quien consolida la alianza con los meriníes de Marruecos; lucha por el control del Estrecho; y refuerza el control militar del reino nazarí. Pero su actitud está muy condicionada por la situación política y para conseguir la paz se ve obligado a renovar la tregua con Castilla con el pago de unas parias altísimas (300.000 maravedíes al año). Pero los meriníes arrasan los campos castellanos, unas devastaciones que Sancho VIII se empeña en frenar gracias en parte al bloqueo naval del Estrecho. Así, mientras los nazaríes encuentran la paz, los meriníes libran una batalla con Castilla que dura hasta 1286, primera fase de una larga guerra.

La segunda fase puede fecharse de 1291 a 1310, y coincide con el reinado de Muhammad III (1302-1309), al que suceden Nasr (1309-1314) e Ismail I (1314-1325), Si de forma individual no consiguen sus objetivos, a lo largo de sus respectivos reinados se conforma una etapa (1302-1333) de equilibrio interno y externo. Muhammad II es destituido por su hermano y se toma la dinámica de sucesión forzosa, asesinatos y abdicaciones hasta el reinado de Muhammad IV. Firma un acuerdo con los castellanos por el que se compromete a abonar 12.00 doblas anuales a cambio de una licencia para que los granadinos compren cereales, ganado y otros productos de Castilla, lo que dice mucho de la impotencia de Granada para autoabastecerse.

En 1333 Yusuf I (1333-1354) derroca a su hermano Muhammad IV apoyado por los meriníes, que a su vez reciben ayuda de Génova. Esta es una etapa de acoso castellano. Granada pierde Algeciras y acepta nuevos vasallajes, se da por terminada la guerra del Estrecho, se inicia un proceso de orientalización y vuelta al Islam, se refuerza la seguridad y se reforma la organización territorial y administrativa en distritos religiosos.

La de Muhammad V (1354-1391) es una etapa conocida por la paz, aunque no se libra de algunos sobresaltos, y una de las más prósperas en cuanto a arte y cultura se refiere. La paz se debe tanto a la fuerza interna que toman los nazaríes como a los problemas internos de Castilla y la debilidad de los Trastámara, que ni siquiera están en condiciones de pedir el pago de parias. El rey es sucedido por su hijo Yusuf II (1391-1392), y por el hijo de este, Muhammad VII (1392-1408).

 

El final del islam peninsular: A final del siglo XIV Castilla justifica la presión sobre Granada con la reaparición de la idea de cruzada. Este sentimiento se extiende entre la población castellana debido a las provocaciones nazaríes y a las iniciativas individuales por parte de frailes e iluminados, un terreno perfectamente abonado para que Enrique III (1407-1410) retome la enemistad con los granadinos. La paz exige el pago de nuevas parias por parte del emirato nazarí, lo que supone una nueva etapa de declive para ellos. A ello se añade la carencia de ayuda exterior y la lucha entre clanes familiares (Venegas y Abencerrajes) a la muerte de Yusuf III.

El reinado de Muhammad IX (el Izquierdo), que sube al trono en 1419, conoce varios golpes de estado: el de Muhammad VIII el Pequeño (1419-1427); el de Yusuf IV (1430-1431); el de Yusuf V (1432-1445) y el de Muhammad X (1447-1453). Así, los nazaríes debilitan sus líneas fronterizas y su economía cae en picado.

Para reducir la amenaza de conquista, Muhammad IX hace lo posible por reagrupar a las familias originarias del conflicto y nombra como sucesor al representante de los Venegas, Muhammad XI (el Chiquito).

Los últimos reyes nazaríes son Sad, Muley Hacén y su hijo Boabdil. La economía es desastrosa durante el reinado de Muley Hacén (1464-1482). No hay dinero en las arcas. La solución es una política de recuperación patrimonial a través del aumento de los impuestos, lo que crea más enemigos aún a la familia real y una paulatina pérdida de popularidad. Para desviar la atención se retoman las agresiones hacia Castilla, pero los territorios nazaríes van cediendo ante el acoso de Isabel y Fernando, que acaban de contraer matrimonio. El apoyo exterior es nulo para Granada, a lo que se suma la presión económica por los bloqueos comerciales y la destrucción de sus recursos. El reino nazarí, además, queda en manos de diferentes soberanos incapaces de mantener el control del territorio. Con el fin de la guerra civil de Castilla en 1480 y el asentamiento definitivo de Isabel como reina, se dan las condiciones necesarias para la conquista de Granada. Así, el hijo de Muley Hacén, Boabdil, dependerá completamente de Castilla. El último enfrentamiento entre Venegas y Abencerrajes supone el cúlmen del reinado de Muley Hacén, que busca refugio en Málaga mientras Boabdil (Muhammad XII) se erige en el trono. Además, el reino se divide territorialmente entre los seguidores de Boabdil y los de su padre. A la muerte de Muley Hacén, su hermano, tío de Boabdil, se autoproclama sultán (Muhammad XIII), pero no consigue otra cosa que agravar el conflicto.

La caída del reino nazarí queda plasmada en la Guerra de Granada (1482-1492), una guerra que tradicionalmente se ha dividido en tres fases:

 

-           Ataque nazarí a Zahara y toma castellana de Alhama.

-           La toma de Ronda, Málaga.

-           1489-92: Conquista y entrega del reino de Granada.

 

Bibliografía:

-          “Historia del siglo XX” – Internet

-          LADERO QUESADA, Miguel Ángel. “Granada. Historia de un país islámico.” Granada, 1989.

-          PEINADO SANTELLA, R. (ed.). “Historia del reino de Granada I: de los orígenes a la época mudéjar” Granada, 2000.

-          EL REINO NAZARÍ DE GRANADA: ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE

-          CARMEN TRILLO SAN JOSÉ. “Una sociedad rural en el mediterráneo medieval”. El mundo agrícola nazarí. Liberbolsillo, 2003

-          CARMEN TRILLO SAN JOSÉ (ed). “Asentamientos rurales y territorio en el mediterráneo medieval” Athos Pergamos, 2002

-          WIKIPEDIA

 

 

 

 

 

           

Publicidad
Publicidad
Comentar este post
Publicidad