Crime of the century - Podían pasar meses para conseguir ahorrar lo necesario para comprar el Lp de tus sueños. Sabías que en tal o cual fecha lo ponían a la venta y, con la ilusión que provocaba la incertidumbre sobre el nuevo material del grupo en cuestión, esperabas paciente su llegada a las tiendas. ¿Cómo será? ¿Qué colaboraciones incorporará? Y en cuanto a la instrumentación... ¿tendrá más peso la guitarra o tal vez el teclado? ¿tendremos ocasión de escuchar algún mellotron, moog u órgano Hammond? Preguntas. Preguntas. Preguntas. Pero aunque el desconocimiento de la realidad no dejaba de aguijonearme el alma, la situación se relajó cuando llegó el día D y la hora H. Rompí la hucha y me planté en la tienda de discos. Si habían recibido el Lp de marras, pregunté al dependiente, con la mirada puesta en la suya. Por supuesto, contestó el tipo, ha llegado a primera hora de la mañana. Tanteó entre los cientos de discos de una de las cajas y me lo ofreció para que le echara una ojeada. Sensacional. Visto bueno inmediato. Comprobé que, como esperaba, la portada era una obra de arte pero... ¿y los nuevos temas? Sin mediar palabra, le hice entrega de los cuarenta duros que marcaba la etiqueta, pegada en la parte superior del disco junto al logotipo de la tienda y, con el corazón latiendo en mis sienes y la respiración acelerada, puse rumbo a casa. Cogí una cerveza del frigorífico y después de sortear el desfile de sombras que me perseguía por el pasillo me metí en el cuarto de la música y elevé la tapa de pasta del equipo. Pioneer. 50 wattios por canal. Alta calidad de sonido. Extraje el disco de la funda y lo pinché. Ajusté los bajos, los agudos y jugué un instante con la rueda del volumen (no sé por qué, pero me tranquilizaba hacerlo) hasta que, conociendo de sobra la capacidad del amplificador, la detuve en el número adecuado a mis expectativas y a las exigencias del momento, que no eran pocas. Mi corazón dió un vuelco cuando escuché los primeros acordes de "School". Una armónica que presentaba un tema imponente, una canción que con toda seguridad sería recordada, haciendo alusión al título del Lp, durante siglos. El paso de los años finalmente daría la razón a esta afirmación. Y el solo de piano... ¡Sencillamente soberbio! Acabada la pieza dió comienzo la simpática "Bloody well right", a la que le siguió "Hide in your shell", una de las obras maestras, a mi humilde entender, de la fastuosa década de los 70s, para continuar con un brochazo de oro a la cara A con "Asylum". La cara B comenzó con la archiconocida "Dreamer" y continuó con "Rudy", una pieza con la que seguramente he disfrutado miles de veces. ¿Y qué decir de "If everyone was listening" y "Crime of the century"? Espectacular cierre de una obra digna de ser conocida y admirada por las nuevas generaciones. Alguien me dijo allá por los 70s que sería difícil que Supertramp superara la calidad de las obras que parió entre 1974 y 1979, léanse "Crime of the century", "Crisis? What crisis?", "Even in the quitest monents" y "Breskfast in América". Y así fue. Tristemente para sus seguidores. El silencioso "The famous last words", de 1982, no fue una obra que pudiera firmar cualquier músico, pero, dándonos un baño de realidad, habría que reconocer que no estuvo a la altura de sus predecesoras. Y las siguientes... todos sabemos que a raíz de la salida de Roger Hodgson (alma mater del grupo, con permiso de mister Rick Davies), la banda no volvió a ser la misma. Hoy, en estos días en que las distintas aplicaciones informáticas ofrecen música gratis incluso antes de salir a la venta, ya no existe ese proceso y por tanto esa sensación que he descrito al principio. La música, como otros tantos campos entre los que desgraciadamente se cuentan algunas (bastantes) manifestaciones artisticas y culturales, no se valora como antaño. Cine o literatura que se pueden descargar fácilmente en la red o fotografías que hacemos a cientos cuando hace algunos años existían carretes de 12, 24 ó 36 fotos que ciudábamos como oro en paño y cuyo revelado esperábamos con paciencia e ilusión a partes iguales. Y es que esos tiempos, amigos míos, desafortunadamente no volverán. Roger Hodgson. Plaza de toros de Alicante. Martes, 14 de agosto de 2018. En recuerdo a una banda mítica.
/image%2F1565037%2F20180328%2Fob_ec3326_20180326-193037.jpg)
