El señor Harris
Texto: Eva Estévez
El señor Harris se despertó impregnado en un ápice de melancolía aquella mañana. - ¿Sabes Frederick? Hace cosa de un año acudí a una fiesta en la que me reencontré con un viejo amigo además de compañero de clase, y desde entonces no hemos perdido el contacto, nos vemos semanalmente y no sé, de repente vuelve a estar muy presente en mi vida. La verdad es que me encanta estar con él porque es como volver a la adolescencia, como consolidar mi persona. Mantener amistades del pasado siempre me ha dado seguridad. Me hace saber que sigo siendo yo, y que a pesar de todo, hay personas que permanecen.
- ¿No te parece increíble Sr Harris? Me refiero a la manera en que las personas entran y salen de tu vida sin que aparentemente tomes ninguna decisión. Cómo te distancias de unos y te acercas a otros sin poder evitarlo. Cómo personas que dabas por perdidas reaparecen en tu vida así, sin más. ¿Por qué de todas las personas con las que te topas a lo largo de tu vida permaneces indefinidamente con unas y en cambio eres incapaz de recordar la cara de otras? ¿Por qué hay personas que apenas compartieron un segundo contigo pero permanecen en tu memoria para siempre y de otras con las que coincidiste años te resulta imposible recordar el nombre? ¿Qué hace que del típico grupo de amigos adolescentes solo dos permanezcan en contacto y no los demás? La vida rueda siguiendo una trayectoria para la que la física no ha hallado fórmula, porque es misteriosa. Pero dime, Sr Harris ¿no es más bonito, intrigante y excitante así?
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