La bodega, de Noah Gordon.- Después de leer las últimas líneas de "La bodega" tengo que reconocer que me ha quedado cierto regustillo agridulce que no esperaba de un autor de la talla de Noah Gordon. Por un lado hay varias cosas que han satisfecho mi objetivo como lector, que para mí son pasar uno o varios ratos agradables y sobre todo, si se trata de novela histórica, ampliar mis conocimientos. Estas son, en términos generales, la documentación acerca del mundo del vino y de las tradiciones catalanas, como la de los castellers, la estructura en capítulos cortos y en consecuencia la rapidez con la que se pasa de unos sucesos a otros y la agilidad con la que se resuelven los conflictos que rodean a los protagonistas. Por otro lado, aunque la mayor parte de los personajes principales están magníficamente creados, ese buen hacer no es extensivo a todos. Llega a sorprender lo poco que el autor profundiza en algunos de ellos. En la traducción, como me ocurrió con "Un mundo sin fin", de Ken Follett, tampoco he encontrado nada que justifique el nivel de fama y ventas del autor. No es brillante. En definitiva, y a mi parecer, "La bodega" es una novela escrita con muy buenas intenciones que, aunque consigue que el lector retome la lectura una y otra vez, se encuentra a años luz de "El médico" o "El último judío", ambas de Noah Gordon. Sin duda, una obra menor de cuya trama, opino, podría haberse sacado bastante más provecho.
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