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Delirios de autor (el blog de Manuel Fernando Estévez Goytre)

Blog dedicado al autor Manuel Fernando Estévez Goytre y su obra

Concierto de Roger Hodgson en la plaza de toros de Alicante

Publicado en 16 Agosto 2018 por deliriosdeautor Manuel Fernando Estévez Goytre

La del martes, 14 de agosto, fue una noche realmente mágica, repleta de recuerdos atesorados en forma de preciosas melodías, de diamantes que hicieron circular por las circunvoluciones de mi cerebro un tiempo que no volverá pero que afortunadamente aún conservo en una impresionante colección de vinilos y CDs, y sobre todo en los pliegues de mi memoria. Parece como si los astros se hubieran alineado para que se dieran todas y cada una de las condiciones necesarias para alcanzar el diez: por un lado buen tiempo, buen ambiente y buena compañía, buenas vibraciones en general. Por otro un sonido inmejorable, unos músicos que rebosaban profesionalidad y excelencia y el mejor repertorio que cabía esperar de un artista de la talla de Roger Hodgson, un músico, como cada uno de los componentes de su banda, completanente entregado al público y a la altura del mejor Supertramp de los 70s. Su voz sigue sonando tal cual, como si no hubiesen pasado los años por su garganta. A todo esto hay que añadir que Roger sigue siendo un tipo humilde, simpático y con una elegancia y una humanidad fuera de lo común. Anoche vi en la plaza de toros de Alicante a toda una generación (o varias) con muchas ganas de disfrutar viejos temas que sonaban con la frescura de antaño, una época en la que se valoraban esos grandes grupos que ahora muchos desprecian, una época en la que, para escuchar el Lp de turno, tenías que comprar el disco, grabarlo en una cinta de casete o esperar a que lo pusieran en la radio (lo que multiplicaba por diez la ilusión que uno ponía en los grupos que le gustaban), una época a la que Supertramp contribuyó con su música, junto a otros grandes artistas, a que fuera más atractiva, más llevadera y más humana. Después de estas dos horas de disfrute que nos brindó mr. Roger Hodgson me quito el sombrero ante él, me quito el sombrero ante Supertramp y ante las grandes bandas que en los 70s, con el sueño común de enderezar el mundo y ponerlo en un buen rumbo, nos ofrecieron tantas y tantas obras maestras. Un diez por el concierto. Que se repita muchas veces.

La del martes, 14 de agosto, fue una noche realmente mágica, repleta de recuerdos atesorados en forma de preciosas melodías, de diamantes que hicieron circular por las circunvoluciones de mi cerebro un tiempo que no volverá pero que afortunadamente aún conservo en una impresionante colección de vinilos y CDs, y sobre todo en los pliegues de mi memoria. Parece como si los astros se hubieran alineado para que se dieran todas y cada una de las condiciones necesarias para alcanzar el diez: por un lado buen tiempo, buen ambiente y buena compañía, buenas vibraciones en general. Por otro un sonido inmejorable, unos músicos que rebosaban profesionalidad y excelencia y el mejor repertorio que cabía esperar de un artista de la talla de Roger Hodgson, un músico, como cada uno de los componentes de su banda, completanente entregado al público y a la altura del mejor Supertramp de los 70s. Su voz sigue sonando tal cual, como si no hubiesen pasado los años por su garganta. A todo esto hay que añadir que Roger sigue siendo un tipo humilde, simpático y con una elegancia y una humanidad fuera de lo común. Anoche vi en la plaza de toros de Alicante a toda una generación (o varias) con muchas ganas de disfrutar viejos temas que sonaban con la frescura de antaño, una época en la que se valoraban esos grandes grupos que ahora muchos desprecian, una época en la que, para escuchar el Lp de turno, tenías que comprar el disco, grabarlo en una cinta de casete o esperar a que lo pusieran en la radio (lo que multiplicaba por diez la ilusión que uno ponía en los grupos que le gustaban), una época a la que Supertramp contribuyó con su música, junto a otros grandes artistas, a que fuera más atractiva, más llevadera y más humana. Después de estas dos horas de disfrute que nos brindó mr. Roger Hodgson me quito el sombrero ante él, me quito el sombrero ante Supertramp y ante las grandes bandas que en los 70s, con el sueño común de enderezar el mundo y ponerlo en un buen rumbo, nos ofrecieron tantas y tantas obras maestras. Un diez por el concierto. Que se repita muchas veces.

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