Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
Publicidad
Delirios de autor (el blog de Manuel Fernando Estévez Goytre)

Blog dedicado al autor Manuel Fernando Estévez Goytre y su obra

Abu Walid Ismail (1314-1325), Muhammad IV (1325-1333) y Yusuf ben Ismail ben Ferag (1333-1354)

Publicado en 17 Enero 2019 por deliriosdeautor Manuel Fernando Estévez Goytre

Abu Walid Ismail (1314-1325), Muhammad IV (1325-1333) y Yusuf ben Ismail ben Ferag (1333-1354)
Publicidad

Granada antigua y el Reino nazarí

XIV.- Abu Walid Ismail (1314-1325), Muhammad IV (1325-1333) y Yusuf ben Ismail ben Ferag (1333-1354)

(Por Manuel Fernando Estévez Goytre)


Coronado el nuevo rey, el monarca castellano acude al auxilio solicitado por Nazar. El objetivo es, si no tomar Granada, independizar Guadix del reino nazarí, con lo que el soberano cristiano se asegura un amigo cerca de la capital del reino para posibles incursiones militares futuras. Pero Ismail, avisado por las avanzadillas de su ejército, encarga a uno de sus caudillos, Osmín, que organice la defensa del emirato. El ejército nazarí, por un lado, y el de Guadix, auxiliado por el castellano, por otro, se encuentran en Guadahortuna, donde libran una titánica batalla en la que a los aliados no les queda más remedio que batirse en retirada. En consecuencia, los nazaríes, exultantes, se proponen, y consiguen, recuperar Gibraltar. Pero lo que no esperan es que las huestes cristianas vuelvan a la carga. Tomando cuantas ciudades encuentra a su paso, Pedro se presenta en las mismas puertas de Granada, provocando el temor de Ismail. Pero el nazarí se organiza y, en un campo situado entre Albolote y Atarfe, derrota al invasor.

    Como es habitual entre los reyes nazaríes, después de cada victoria se toman un tiempo para la reconstrucción o levantamiento de palacios y edificios públicos. Es en este paréntesis cuando se construye el palacio de Comares y el alcázar del Genil, fechas por las que muere Nazar.

    Poco después de ese paréntesis de sosiego da comienzo una campaña de reconquista de las plazas perdidas a manos cristianas. La batalla de Martos, consecuencia directa de esa vuelta a la actividad militar, está considerada como una de las más sangrientas del reinado de Ismail.

    Como anécdota, habría que contar que Muhammad ben Ismail, hijo del walí de Algeciras, salva a una bellísima joven de las garras de sus presuntos violadores. Sin embargo, cuando presentan a la joven ante el rey nazarí, la toma para él e Ismail, buscando una venganza rápida y efectiva, se desplaza a la Alhambra y pone fin a la vida del rey de Granada de varias puñaladas. Pero los asesinos materiales huyen ante la toma del mando del segundo visir de Granada.

    Hijo del anterior rey, Muhammad IV solo tiene doce años cuando sube al trono de Granada, razón por la que se ve obligado a someterse a la influencia de sus ministros y de Fátima, su abuela paterna. Pero es principalmente el visir Muhammad ben al Mahrûq quien lleva las riendas del emirato durante la minoría de edad del nuevo sultán, si bien el ejército permanece al mando del caudillo Osmín, dándose la circunstancia de que los dos están continuamente enfrentados.

    Osmín, que no piensa más que en ampliar las fronteras de Granada, se apodera de Rute y se planta en Archidona, donde se libra la batalla de Guadalhorce, lugar en el que los granadinos causan mil doscientas bajas. El rey, muy descontento con Mahrûq, lo destituye en cuanto conoce la derrota, nombrando nuevo visir a Muhammad Alkigiati. Es entonces cuando Osmín, pensando que el soberano le ofrecerá el puesto de visir, se ofende y se marcha a la Alpujarra, donde se  dedica a alborotar a las gentes de las tahas cercanas para intentar poner el reino nazarí en manos de su tío Ben Farax.

    Así las cosas, Muhammad coloca a Abul Naim Reduam como jefe de los ejércitos. Osmín, viendo los últimos pasos dados por el nazarí, viaja a Sevilla a fin de solicitar la ayuda de Alfonso XI.

    La reacción de Muhammad no es otra que plantarse en la Alpujarra para conquistar todas las plazas posibles, si bien los benimerines aprovechan la disputa entre el emir de Granada y Osmín y envían a su ejército a la Península, alzándose con importantes victorias en Algeciras, Ronda y Marbella. Todo ello provoca que Muhammad se embarque en una ofensiva que le permite recuperar Cabra, Priego y Baena y poco después, con una paz recién estrenada, el granadino, incapaz de permanecer con los brazos cruzados, trata de firmar una alianza con los benimerines y prepara un viaje a Fez. Pero, haciendo noche en un paraje cercano a Gibraltar, prácticamente sin séquito, es asesinado por un grupo de soldados y sustituido por su hermano Yusuf, un muchacho de apenas quince años de edad.

    Yusuf ben Ismail ben Ferag, amante de la poesía y del arte en general, se propone desde el principio conseguir una paz efectiva y duradera dentro de las fronteras del emirato, tanto por el norte como por el sur. En ese aspecto, en mil trescientos cuarenta y cuatro logra firmar un tratado por el que se declara la paz entre Granada, Fez y Castilla. Sin embargo, Aragón tardará un año en suscribir el mismo documento. Durante el periodo de inactividad militar, Yusuf se dedica a estructurar la burocracia y el ejército; organizar el mundo de la porcelana, la artesanía y la industria; velar por el comercio de sus productos, como los higos, los frutos secos, el vino y los gusanos de seda, muy abundantes en Granada. Pronto se perfila como uno de los principales constructores de la Alhambra y de otros edificios emblemáticos que se extienden a lo largo y ancho de la capital del reino, como la puerta de la Justicia y la de la Alberca o de los Siete Suelos; la torre Quebrada, la del Cadí y la de la Cautiva; el oratorio del Partal y el mirador de Lindaraja; reforma el Mexuar y el baño Real y levanta la Madraza. Asímismo, abre la veda para la realización de grandes proyectos fuera de la ciudad, como la reconstrucción del castillo de Gibralfaro y la madraza de Málaga o la construcción de más de cuarenta torres de vigía o atalayas a lo largo de la costa Mediterránea.

    Pero como a lo largo de la historia del reino nazarí ha habido pocos y cortos períodos de paz, a Muhammad le llega la noticia de que Alín Abul Hasan, el sultán de Fez, destroza a la armada castellana. El rey granadino pretende viajar a Algeciras, donde se encuentra el africano, para felicitarlo. Mientras se celebra el encuentro con festejos y eventos variados, algunos hombres de Alí sitian Tarifa, continuando por otras plazas. Pero los cristianos los sorprenden y los matan a todos. Alfonso, con el rey del Portugal, parte hacia Tarifa, donde se libra la batalla del Salado. Los cristianos se hacen con las mujeres y el dinero de Alí, y los benimerines, viendo que la balanza se inclina hacia el lado de los cristianos, se baten en retirada, arrastrando tras ellos a los granadinos.

El rey castellano aprovecha la ocasión para emprender un viaje en el que conquista Alcalá la Real y Priego. Sin embargo, Yusuf, un gran visionario, reúne a su ejército y se presenta en Algeciras, perdiendo la batalla que se acaba de librar y, en consecuencia, la plaza. Más tarde Alfonso XI se propone tomar Gibraltar y acampa con su ejército en una playa cerca de Algeciras, pero se declara una epidemia de peste negra y muere en el lugar. Muhammad, por su parte, que se había presentado allí para recuperar la ciudad, regresa a Granada y, sorprendido por un esclavo negro, es apuñalado mientras reza en la mezquita.
 

Publicidad
Comentar este post
Publicidad