Una reseña de Manuel Fernando Estévez Goytre
MADRID. LA NOVELA
(Antonio Gomez Rufo)
“La cultura sin libertad es solo doctrina”
Puede que la obra que Antonio Gómez Rufo dedica a los últimos 450 años de la historia de Madrid, a merced de los comentarios y reseñas que he podido encontrar después de escarbar mucho en la red, no seduzca a todos los lectores por igual. Lógico, comprensible y probablemente hasta necesario para dar lustre y actividad a cualquier tipo de iniciativa a un debate que se precie de participativo. En la búsqueda incansable por los vericuetos de las páginas más fiables de internet y de alguna que otra revista en papel he observado que lo que más pone en tela de juicio el lector de a pie es la escasa o nula caracterización de los personajes que se suceden, generación tras generación, desde el principio hasta el final del libro, personajes que dicho sea de paso forman parte de tres familias distintas: la de los Posada, la de los Vázquez y la de los Tarazona. Afirmación que no deja de sorprenderme y de la que discrepo completamente. ¿Acaso esperaban otra cosa en una obra de semejantes características? A mi humilde entender habría que considerar que la última novela de este autor es ante todo historia, una historia que, además de la oficial, se nutre de las mil y una anécdotas que nos cuenta (a veces de la vida cotidiana de vecinos, ilustres o no tan ilustres, que han tenido que ver con la capital española) y de las costumbres y tradiciones que Gómez Rufo, después del enorme trabajo de documentación que es obvio ha tenido que llevar a cabo, nos ofrece con generosidad en bandeja de plata.
El autor, y disculpe quien no esté de acuerdo, no ha hecho más que poner a tres familias llegadas a Madrid en pleno siglo XVI a disposición de la historia, de aquellos hombres y mujeres que pusieron su granito de arena para hacer que esta ciudad llegara a ser, tras la última de las dictaduras que la aproximaron a la caverna más profunda (como diría mi admirado Christopher Vogler), ya en el segundo tercio del siglo XX, una de las ciudades más atractivas y admiradas de los cinco continentes. Y es que Madrid es Madrid. Moderna pero tradicional, elegante pero bohemia, cosmopolita pero reservada, y siempre hospitalaria. Es la capital que prácticamente todos conocemos, la que todos queremos visitar, con la que todos nos queremos emparejar, el norte de unos, el sur de otros. Es… Madrid, nuestra Madrid, la ciudad que siendo de todos no es de nadie.
Con anterioridad había tenido ocasión de disfrutar una de las novelas de este autor, El secreto del rey cautivo, una historia ambientada en la Guerra de la Independencia cuyas primeras páginas (que relatan la implicación de Manuela Malasaña en los hechos del Dos de Mayo de 1808) se insertan con acierto en uno de los capítulos de la obra, precisamente el dedicado a la que quizá sea la página más trágica y al mismo tiempo más esperanzadora de la historia de la villa y corte, aquella jornada en la que el pueblo madrileño (a pesar de las órdenes en contra emanadas del propio ejército español y por supuesto del francés) se levantó contra los 35.000 soldados gabachos que llenaban las calles de la ciudad. Sin embargo, sin quitarle méritos a El secreto del rey cautivo, no ha sido sino con esta novela con la que me he familiarizado con el estilo ágil y en constante movimiento de este autor (a pesar de que sus 900 páginas superen la paciencia de más de uno), quien, utilizando un lenguaje sin demasiadas pretensiones y una estructura totalmente adecuada al objetivo de su trabajo, se ha servido de toda su creatividad para dar vida a un proyecto en el que el personaje principal, como no podía ser de otra manera, es la villa de Madrid. Un libro altamente recomendable no solamente para el lector asiduo a la narrativa, concretamente al género novelesco, sino al interesado por la historia y, más allá aún, por las historias de la historia. Enhorabuena por tu trabajo, enhorabuena por tu buen hacer, querido Antonio.
Alicante, agosto de 2019
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