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Delirios de autor (el blog de Manuel Fernando Estévez Goytre)

Blog dedicado al autor Manuel Fernando Estévez Goytre y su obra

Jubilación

Publicado en 15 Abril 2024 por deliriosdeautor Manuel Fernando Estévez Goytre

Jubilación. La mía. La que me pertenece. La que ya poseo en propiedad. Esa última etapa en este mal llamado valle de lágrimas, al menos para ese grupo de privilegiados al que pertenezco desde hace, y no hay posibilidad de error, una década entera y la mitad de otra. Ese periodo en el que el tiempo y el espacio se estrechan la mano para hacerte más sabio, más leído, más viajado, más humano en definitiva; en el que las dos son las tres y las tres vuelven a ser las dos, siempre a voluntad propia, a conveniencia de cada cual. Esa última oportunidad que el universo te ofrece para acercarte al nirvana, a la perfección, y te aleja al mismo tiempo de esos pozos sin fondo, de esos malos rollos tan propios de la vida laboral, que de esos hay muchos. Tal vez la mejor de todas las etapas que he ido consumiendo en mi largo caminar por este mundo. En mi caso no existe la menor duda. Sin embargo para otros no es así. Ora et labora, que dirían los benedictinos. Qué horror pensar en una vida dedicada al trabajo y la oración así, sin más. ¿No existe otra fórmula como impulso para alcanzar la felicidad? Vamos, vamos a la puja..., ¿quién da más? Felicidad a la una, felicidad a las dos… ¿Nadie se atreve? No se hable más. Adjudicada. Para mí. Porque creo que tengo la respuesta. Al menos la que a mí más me vale y más me seduce: menos jefes, menos obligaciones y más libertad. Y es que la libertad colabora en muy buena medida a que el ser humano sea eso: ser humano, esa especie a veces denostada, a veces ensalzada que ocupa la cúspide de la pirámide de las especies, valga la redundancia, en este nuestro planeta. Ahora, después de quemar un montón de etapas, he conseguido ser millonario en tiempo, como diría uno de esos buenos amigos que el destino puso en mi camino y que para mí ocupa uno de los puestos más avanzados en la excelencia que nos brinda la amistad cuando, en realidad, es solo eso: amistad, quizá la relación más sana y limpia de impurezas que existe. Aunque tal vez el amor… aunque tal vez la existente entre padres e hijos, entre hermanos... Todo depende. ¿De qué?, se preguntará más de uno, y la respuesta sería: de cada cual, de sus circunstancias, de todo lo que le rodea. Pero volvamos a la esencia del texto, que me voy por las ramas. Jubilación. Bendita jubilación. Esa que me aporta la paz y el sosiego necesarios para continuar pateando el camino que me ha tocado seguir. Cuánto tiempo he esperado su llegada. Años. Décadas, más de una, más de dos, más de tres… Casi cuatro. Siempre idealizada y por fin alcanzada. Comprendo y respeto la postura de algunos de dar continuidad a la vida laboral. Pero no es en absoluto mi caso. Trabajar para otros no suele ser santo de devoción de casi nadie. Aunque puede que un trabajo creativo… Hoy por fin soy dueño de mi tiempo. De mis horas, de mis minutos, de mis segundos. De mi estancia en el universo. Porque soy de los que piensan que yo y solo yo debo controlar el minutero de mi existencia. Y por fin lo he conseguido. Jubilación, por ti vendería mi alma al diablo, aunque cada día esté más cerca de agotar el camino de la vida.

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