Vacaciones. Ese lapso de tiempo mágico donde dos y dos suman cinco; donde la noche se junta con el día, el día con la siguiente noche y el sol se esconde sin despedirse para magrearse con una luna aún tímida e inexperta; banderas, símbolos, ideologías exacerbadas y malos rollos caen por su propio peso y me alejo de Cataluña, de España y de la madre que parió a cualquier tipo de nacionalismo, me olvido del telediario de las tres, de los toques de diana, de retreta y de silencio y de la vida militar, que por fortuna acabó para mí cuando cumplí el dos y el uno; ese breve paréntesis donde se va la cabeza y viene el corazón... o el alma, donde existe una paleta en la que se mezclan unos colores con otros; ese espacio donde el universo se concentra en un libro de trescientas páginas, la suave brisa me alegra la mañana, me invita a dar un largo paseo al frescor de las olas del mar y me bebo la tarde en un par de copas de vino tinto. Vacaciones.
/image%2F1565037%2F20180328%2Fob_ec3326_20180326-193037.jpg)
