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Delirios de autor (el blog de Manuel Fernando Estévez Goytre)

Blog dedicado al autor Manuel Fernando Estévez Goytre y su obra

Crítica colectiva

Publicado en 20 Octubre 2018 por deliriosdeautor Manuel Fernando Estévez Goytre

Crítica colectiva
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Crítica colectiva.-

Soy un lector asiduo. Eso quiere decir que entre mis prioridades se encuentran los paseos por los diferentes y más variopintos escenarios, novelescos o no, que se pueden encontrar en los rincones de las letras. Sinceranente no sé cuántos, ni me interesa saberlo, pero son muchos títulos los que pasan por mi mesita de noche en un solo año.

Que la narrativa en toda su extensión se encuentra en mi punto de mira es sabido por todo aquel que me conoce, aunque, de ser sincero y honesto conmigo mismo, soy de los que piensan que hay que darse a cualquier tipo de lectura. En la variedad, dicen, está el gusto, si bien, como sobre gustos, dicen también, no hay nada escrito, cada cual navega por las aguas que más le interesan, mejor entiende o más le apetecen: poesía, novela, cuento, ensayo, artículo periodístico, biografía..., ¡qué sé yo! Y como acabo de decir que la narrativa es lo mío, cerca de mí siempre hay una novela o una colección de relatos abierta. O ambas a la vez.

Leer una novela es un proceso lento en el que se puede uno entretener desde una tarde (si es cortita) hasta meses (si es larga, dependiendo además, claro está, del tiempo, la prisa y el interés que tenga el lector). Leer relatos, en cambio, es algo más corto y puede, permítaseme decir, que más intenso. Algo parecido a un orgasmo mental, entiéndase la forma de decir las cosas.

Con el tiempo, que es el más sabio y el mejor consejero y amigo de cuantos puede tener el hombre (con todos los respetos hacia el perro) se aprende a valorar la buena literatura. Se desechan las obras que carecen de un mínimo de calidad y buen estilo y se procura la lectura de las que realmente aportan algo, que a fin de cuentas es de lo que se trata. Y todo ello independientemente del género, procedencia o época de publicación. Yo diría que no existen buenos y malos géneros sino buenos y malos escritores; ese tópico de que en la novela histórica, a modo de ejemplo, no hay más que tochos insoportables que solo hablan de reyes y batallas es un tema que admite mucho pero que mucho debate. Conozco obras maestras de ese, como de otros géneros, que con toda seguridad pasarán a los anales de la historia de la literatura. El tiempo, repito que el mejor consejero del hombre, nos lo hará saber. Léase, entre otras muchas novelas, "El segundo hijo del mercader de seda" o "El mar de bronce", ambas del escritor granadino Felipe Romero, que desgraciadanente dejó hace años de estar entre nosotros. Y ahí dejo la recomendación para que vosotros, sabios lectores, valoreis su lectura.

En los nueve meses y pico que han transcurrido desde el inicio del año he leído mucho, como se puede desprender del presente texto, y además, no es por echarme flores, puedo jactarne de que casi todo lo que ha pasado por mis manos ha sido alta literatura, o, como diría aquel, literatura de patanegra. He leído novela fantástica (a la que, caprichos del destino, he calificado con el adjetivo "fantástica"), negra, histórica, realista, costumbrista; he saboreado magníficos cuentos y relatos; he disfrutado los versos de los mejores poetas y me he interesado por los textos de articulistas, columnistas o ensayistas muy necesarios en nuestros días.

El saber no ocupa lugar. Dicen. Y creo que dicen bien. Podría seleccionar infinidad de títulos. Quizá demasiados para algunos o tal vez me quedase corto para otros, que hay de todo en la viña del Señor. Pero para no pillarme los dedos citaré sólo cinco. Cinco libros de cuatro autores tan diferentes entre sí como la noche y el día, como el mar y la montaña o como agosto y diciembre ¿O acaso tienen entre sí algún parentesco literarario escritores como Félix Grande, Luis García Montero, Italo Calvino o Francisco Ayala? Quizá sí o quizá no. Pero solo jugamos con el adverbio quizá. Sin embargo, sería cuestión de leer y analizar alguna de sus obras, aunque sin pensarlo dos veces me inclinaría por lo segundo.

Del primero de ellos he disfrutado con calma "La balada del abuelo Palancas", una autobigrafía familiar que recoge la historia de nada menos que tres generaciones de los Grande. Todo un siglo XX repleto de aventuras y desventuras, arreglos y desarreglos en la manchega población de Tomelloso. Un transcurrir del tiempo contado por el poeta y flamencólogo de una forma deliciosa. Frases largas que en no pocas ocasiones ocupan dos o tres páginas seguidas, por supuesto construidas con conocimiento y meticulosidad. Historias a veces agradables, a veces no tanto, pero siempre reales, en las que hechos como la Guerra Civil, la inmediata dictadura franquista o la democracia en la que desemboca la desventura del treinta y seis se reflejan con la credibilidad y el respeto que un escritor de la talla de Félix Grande se ha granjeado por derecho propio a lo largo de su trayectoria profesional.

¿Qué decir de la obra del segundo de los citados, el granadino Luis García Montero, hijo directo de unos años de intelecto necesariamente antifranquista? Muy cercano a Javier Egea y a Alberti, figura sobre la que hizo hizo su tesis; miembro de Izquierda Unida, incluso candidato de esta agrupación por la comunidad de Madrid; director del Instituto Cervantes desde hace no demasiados meses, es autor de "Alguien dice tu nombre", obra que presento en esta especie de crítica colectiva. Se trata de una novela ambientada en la Granada de 1964 que arrastra por el cauce de sus aguas, muy profundas, por cierto, veintinco años de franquismo. Y se nota en el ambiente que envuelve la trama, en las escenas, escenarios y personajes que la conforman. En ella cuenta cómo el protagonista, un vendedor de enciclopedias (podría tratarse de cualquier otro oficio) se va introduciendo sin saberlo en la maquinaria que dirigía la lucha contra la dictadura. No había leído hasta el momento ninguna obra narrativa del autor, pero he de decir que me quito el sombrero ante él. Un diez para Luis García Montero por su bellísima obra.

En cuanto al tercero de los autores, ¿cómo valorar a Italo Calvino, ese autor cubano-italiano, después de "El barón rampante"? ¿Cómo valorar "El vizconde demediado" o "La especulación inmobiliaria"? En "El vizconde demediado" cuenta la historia de un hombre dividido en dos mitades: una muestra el lado bueno del ser humano y la otra el malo. Un conglomerado de situaciones a veces cómicas y otras que no lo son tanto que no se podría negar que son originales de Italo Calvino. La segunda de las obras de su autoría que he devorado, "La especulación inmobiliaria", cuenta precisamente las salidas de tono propias de algunos constructores y cómo estos juegan con la administración y con los potenciales clientes de mediados del siglo XX.

Francisco Ayala, por su parte, es un animal literario. Nacido en la Granada de mil novecientos seis, este exiliado y posterior miembro de la Real Academia Española, premio Nacional de las Letras Españolas y Premio Príncipe de Asturias, entre otras distinciones, se atreve con los más variados géneros literarios. "La cabeza del cordero" es una colección de relatos con un elemento común: la Guerra Civil Española, un hecho histórico que un escritor de su época que tuvo que buscar otros lugares para vivir fuera de aquella grande y libre que se nos impuso durante cuatro décadas, no podía dejar pasar de largo.

Por todo lo que antecede y por mucho más recomiendo a estos cuatro autores. De su mano sabremos un poquito más sobre nuestro país y por tanto sobre nosotros mismos.

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