Granada antigua y el reino nazarí.-
III.- Los íberos y los fenicios.-
Por Manuel Fernando Estévez Goytre.-
Si los íberos se asientan y se distribuyen por la Península en la Edad del Bronce, entre 2000 y 1500 años a. de C., la historia como tal no hace aparición en el entorno geográfico granadino hasta el último suspiro de la Cultura del Algar, ocho siglos antes de nuestra era. Los celtas, por su parte entran 600 años a. de C. por los Pirineos occidentales. Estas tribus traen consigo costumbres desconocidas hasta entonces, como la incineración de los difuntos y el uso del hierro para la fabricación de herramientas y utensilios. Además dejan un legado muy importante para nuestra historia futura: las lenguas indoeuropeas. Ocupan la parte norte, sur y más tarde la central de “La vieja piel de toro” y se funden con los íberos en torno al siglo III a. de C., dando lugar al pueblo celtíbero, que se va dividiendo en diferentes tribus, como los cántabros, los galaicos, los astures, los lusitanos o los turdetanos.
El importante crecimiento de los poblados lógicamente da lugar a una reducción de su número. Así, se van desarrollando los oppida, poblaciones amuralladas de cierta importancia, muchas de las cuales dan lugar a futuras ciudades romanas. En estas se dejan de construir casas circulares y se elaboran ciudadelas más complejas que se organizan en calles y casas de planta cuadrada o rectangular divididas en varias habitaciones.
Hacer una clasificación de los pueblos íberos basada en factores geográficos, etnológicos o culturales resultaría harto complicado. Carecemos de datos suficientes para hacerlo. Aun así, es común en varios autores clásicos la división de los pueblos íberos del oriente andaluz en Mastienos, Oretanos, Íberos, Olcades, Carpetanos, Turdetanos (al oeste de lo que hoy es la provincia de Granada), bastetanos (en Baza) y bástulos, entre los más destacados, muchos de los cuales experimentan un espectacular crecimiento económico que da lugar a una organización territorial y un sistema político que se mueve entre la monarquía y la dominación de la aristocracia. Esta aristocracia se reparte el control de las ciudades, su riqueza y su comunicación con otras poblaciones cercanas, lo que supone la aparición de grandes núcleos poblacionales: Basti (Baza), Ilurco (Pinos Puente), Tutugi (Galera) Ilíberis o Acci (Guadix).
Respecto al caso concreto de Granada, diremos que se levanta en el Bronce Tardío (en torno al siglo VII a. de C.) sobre un terreno de unas siete hectáreas ubicado en el cerro del Albayzín, terreno que un siglo después se amplía hasta alcanzar quince hectáreas que con el paso del tiempo se amurallan para su defensa. Parece ser que, paralelamente a estos hechos, se produce un apogeo de la cultura ibérica que desemboca en la fundación de algunos núcleos urbanos de importancia. En el valle del Genil hay dos ciudades que se disputan el control de la vega. Una de ellas es Ilurco (situada en el cerro de los Infantes, Pinos Puente), fundada, al parecer, en la prehistoria; la segunda sería Iliberri, probablemente fundada en el siglo VII antes de nuestra era. Esta última se organiza como un oppidum, es decir, una meseta o colina reforzada por la intervención del ser humano para su defensa. Uno de los nombres que se han barajado para designar a la ciudad en esta época es Ilturir, rodeada de una muralla ampliada un siglo más tarde. Pero no será hasta poco antes de la llegada de los romanos cuando cambie su nombre por el de Iliberri.
El elemento fundamental de la economía íbera es la agricultura. Para garantizarla se construye una importante red de canales acuíferos. Además, la explotación del cobre, el estaño, el hierro y la plata es un paso decisivo para suactivación en la región. En cuanto a la ganadería, el hombre utiliza el caballo para la caza, la agricultura, el transporte o incluso la guerra. Sin embargo, son los griegos quienes introducen inicialmente la moneda en el comercio.
En cuanto a los enterramientos, destacan los de Cegarralejo. Las personas de la alta sociedad son enterradas junto aobjetos lujosos que hacen referencia a su posición social, como armas, vasos o incluso carros de guerra; a la clase mediase la despide del mundo terrenal con elementos mucho menos ostentosos en pozos o pequeñas cisternas; y la gente perteneciente a la clase más pobre se entierra con un cuenco o un objeto similar en un agujero tapado por una simple lápida.
Al mismo tiempo, en la costa sur y sureste de la Península, se asientan diferentes comunidades fenicias. Estas establecen una serie de factorías a lo largo de la costa Mediterránea. Aunque sin adentrarse en el interior, se las relaciona con un comercio creciente en la zona incrementado por los pueblos indígenas del cercano continente africano. La primera colonia fenicia granadina es Almuñécar (Sexi), seguida de Salobreña (Selambina) y probablemente Castell de Ferro. Fuera de la región granadina se fundan Gades (Cádiz) y Abeder (Adra). Los fenicios son gente de mar y habría que dejar claro que no vienen con afán conquistador, sino para explotar las riquezas minerales, sobre todo el estaño y el cobre.
Es entre los siglos XI y III a. de C. cuando llegan los griegos y los cartagineses. Los primeros, que chocan con los fenicios en cuanto al comercio se refiere, fundan las actuales Ampurias y Rosas, entre otras muchas colonias. Sin embargo, los cartagineses los van desplazando paulatinamente y fundan Ebusus (Ibiza).
/image%2F1565037%2F20180328%2Fob_ec3326_20180326-193037.jpg)
