Granada antigua y el reino nazarí.-
V.- Los primeros cristianos y la Granada judía (Garnata Al Yahud).-
Por Manuel Fernando Estévez Goytre.-
La persecución, el asesinato y la tortura de los cristianos, entre otras muchas razones de peso, justifican suficientemente la celebración del Concilio de Elvira a comienzos del siglo IV (ya en nuestra era, se entiende). Situaciones tan crueles y extremas pero al mismo tiempo tan extendidas en la época dan lugar a la aparición de ídolos religiosos y patrones, como San Cecilio en Granada. El Edicto de Constantino concede la paz a la iglesia y Granada pasa a depender del obispo de Sevilla. Sin embargo, durante los siglos V y VI la región granadina consigue una autonomía que no había conocido durante el período romano. Existen dos religiones: la arriana, a la que pertenece una parte importante de los visigodos, y la cristiana, apoyada por los bizantinos, con el consecuente crecimiento de las disputas y luchas entre los distintos fieles.
Las ciudades de Iliberis, Acci o Basti tienen una importante actividad económica, administrativa y religiosa. Los obispos cobran una importancia muy relevante en los centros de diócesis episcopal y asisten a algunos de los primeros concilios toledanos entre los años 397 y 702.
En cuanto a Garnata Al-Yahud y los judíos que la habitan se desconoce más de lo que se conoce. No se sabe con exactitud cuándo y cómo llegan a la península Ibérica. Incluso la localización de la ciudad es un tema que se presta a muchas dudas. Aún así, uno de los versículos de la epístola de San Pablo a los romanos reza: “pasando por vosotros me encaminaré a España”, lo que prueba que existe en esos días un importante éxodo de población judía hacia lo que se conoce como Sefarad, y que en el caso de Granada se distribuye entre las aljamas de Ilíberis y Garnata Al-Yahud, esta última con unos veinte mil habitantes.
Si siempre se ha pensado que en el siglo IX supone apenas un pequeño porcentaje de la población ubicada en la margen derecha del Darro, en el Albayzín, ahora se demuestra, o se cree que se demuestra, que la judía es una comunidad creciente y muy importante que habita el cerro del Mauror. Por otra parte, aunque durante la dominación visigoda goza de un cierto respeto, cuando Recaredo renuncia al arrianismo se inicia una cruel persecución hacia ella, desplazándola a una situación de esclavitud que propicia su posicionamiento a favor de los musulmanes durante la invasión de la Península. Así, comienza una etapa de amiguismo entre ambas religiones que llega, según época y lugar (que también hubo años de persecución y tortura), hasta la toma de Granada. A modo de ejemplo, en el siglo XI Samuel Ha-Nagid Ibn Nagrela y su hijo Yosef desempeñan en la época zirí altos cargos políticos, y más tarde, durante la dinastía nazarí, se tiene constancia de numerosos judíos que desempeñan puestos de relevancia en la Alhambra. Sin embargo, el rey Badis Ibn Habus acaba con la vida de cuatro mil judíos en una demostración de fuerza.
El 31 de marzo de 1492 los Reyes Católicos promulgan el Decreto de expulsión y ordenan la demolición de la judería. Así, después de mil quinientos años de existencia, Garnata al-Yahud desaparece.
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