Granada antigua y el reino nazarí.-
XIX.-Sociedad; urbanismo, política y economía del reino nazarí.-
(Por Manuel Fernando Estévez Goytre)
El inicio de un nuevo sistema político no implica que, al menos en un principio, se alteren la sociedad, las costumbres o las tradiciones en el reino nazarí. El número de habitantes no aumenta más de lo que lo habría hecho durante el emirato de Córdoba, el período almorávide o el almohade. Aunque la población es muy elevada en su conjunto, resulta muy difícil concretarla. Algunos autores coinciden en que la ciudad de Granada estaría en torno a los cincuenta mil habitantes y que el total de la población del reino sería aproximadamente de trescientas mil almas, la mayor parte de las cuales reside en asentamientos rurales, si bien los núcleos urbanos ejercen un control creciente y muy importante como administraciones organizadas. En este sentido se puede afirmar que los distritos de las ciudades dependen en mayor o menor medida de la medina según la época y el lugar. En plena dinastía nazarí la ciudad cobra gran importancia en perjuicio de la vida en el entorno rural, ya que se forma una infraestructura donde el soberano tiene verdadera necesidad de consolidar su posición económica.
Existen varios niveles administrativos. La cora, cuyo origen es anterior al periodo nazarí, se divide en otras circunscripciones denominadas climas, frente al alfoz, que se utiliza en el terreno urbano. Dependiendo de la población y otras características similares, los núcleos urbanos pueden ser medinas (ciudades abrazadas por murallas con arrabales más o menos extensos en el exterior y un castillo o alcazaba de cierta importancia); o alquerías (pequeños núcleos carentes de defensa, unidos por torres y puestos de vigilancia, lo que los protege a la hora de defenderse de las huestes castellanas), que abundan mucho en la vega y funcionan como establecimientos agrícolas, basando su producción en un área de riego que no tiene nada que envidiar a las ciudades. Sus vecinos se constituyen en aljamas, cuyos miembros están unidos en su mayor parte por el parentesco. El dominio de su territorio les garantiza la autonomía frente al estado, con el que llega a determinados acuerdos que incluyen básicamente el pago de tributos.
La irrigación es uno de los sistemas importados que más y mejor condicionan el paisaje andalusí. Para funcionar, este método necesita un sistema hidráulico dotado de determinadas leyes físicas (las canalizaciones requieren un mantenimiento) y sociales (conjunto de normas para una adecuada utilización). Existen molinos hidráulicos muy diferentes a los castellanos, de animales de tiro. Se crea el espacio irrigado como consecuencia de un gran proyecto como es la explotación de un acuífero, donde participan conjuntamente todas las alquerías implicadas.
Aunque los alcaides representan a las alquerías son los cadíes quienes administran la justicia y los actos civiles, delegando en el cadí central las funciones más importantes. El órgano decisorio está formado por los suyuj, que no son ni más ni menos que consejos de ancianos.
Granada, una zona de máximo interés estratégico tanto para los reyes moros como loa enemigos cristianos, desciende desde la Alhambra en cinco alturas distintas. De igual manera, también son cinco los puentes del Darro, el río que se une al Genil después de su travesía por la ciudad. La medina está, como casi todas las poblaciones andalusíes de importancia, rodeada de arrabales, llegando a tener una larga muralla con diecinueve puertas y un número similar de torres. Si los jardines y las arboledas son frecuentes en el núcleo urbano, en la vega abundan las huertas, los vergeles y los cultivos, mezclándose en ocasiones con el caserío. Entre las huertas más conocidas y cuidadas, tenemos:
- La de las Almanjarras, situada en el actual Cuarto Real de Santo
Domingo.
- El actual Campo del Príncipe, conocido como Albahul.
En la costa, como en las tierras fronterizas y los principales centros urbanos, existe un elevado número de castillos, fortalezas y construcciones militares, teniendo en cuenta que las nazaríes son tierras en las que los castellanos hacen incursiones de una manera constante. La fortaleza es una edificación diseñada para defender a una población eminentemente agrícola. Las construcciones militares tienen una estructura muy compleja, completamente diferente a las de los castillos de períodos anteriores. Por otra parte, las ciudades están dotadas de mezquitas, rábitas, zocos, baños y hornos, todo ello en un número más o menos proporcional a sus habitantes.
El urbanismo nazarí recoge las principales características de la ciudad islámica, con calles estrechas, cortas y retorcidas y plazas que se pueden ubicar a cualquier altura de las mismas. El entramado de la ciudad musulmana tiene una estructura muy singular: apenas unas pocas calles con sus transversales, muy sinuosas, unen los accesos más importantes y canalizan el tráfico de la ciudad. De estas vías principales nacen otras de menor importancia que se entregan a los pequeños callejones ciegos que se hunden en manzanas muy irregulares en tamaño y forma. En la ciudad islámica de la época son las casas, a medida que se van construyendo, las que determinan el trazado de las calles. La Alcaicería es de las pocas que tiene una estructura bien alineada. Situada junto a la Mezquita Mayor, es el principal centro comercial de la ciudad, especializado en seda y otros productos de lujo. Anexo a esta se ubica el Zacatín, la calle de los ropavejeros. La zuqa es una callejuela que puede o no tener salida; y la rasif es la típica calle que rodea el Darro. Los zocos están situados junto a las puertas de entrada a la ciudad y el suq al-jamis (mercado del jueves) está junto a la actual calle Mesones.
El Darro, a través de sus puentes, une ambos lados de la ciudad. De una parte tenemos la Madinat Alhambra, dotada de mezquitas, escuelas, baños, caballerizas, almacenes, aljibes, o depósitos de armas. En ella están los siguientes arrabales:
- Mawru.
- Al-Fajjarín.
- Madina al-Yurra.
- Antequeruela.
- al-Nayd.
En la otra orilla se ubican los arrabales de la Alcazaba Vieja o al-Qasba al-Qadima, el centro urbano de los antiguos ziríes, o el del Albayzín (al-Bayyazin). El barrio de Ajsaris se extiende por la actual Carrera del Darro y San Juan de los Reyes. Las puertas de la ciudad tienen, entre otras funciones, la de dar acceso a los distintos arrabales. El paso de uno a otro se hace a través de las puertas que salpican la ciudad. Hay que dejar claro que el Albayizín es un núcleo independiente, con jueces y gobernadores propios, constituido por varios arrabales, entre los que podemos citar:
- Al-‘Aqaba.
- Al-Sari’a.
- Fayy al-Lawza.
- Al-Rawda.
- Al-Zaní.
- Al-Aywaz.
- Al-Siyasel de al-Baykda’.
- Al-Tarbi’a.
- Al-Bustani.
En la Madinat Garnata se halla el barrio de al-Rambla. En ella se ubica un elevado número de arrabales:
- Ilbira.
- Saqayyat al-Bazzarin (en la actual calle Azacayas).
- Sened (actual Cenete).
- Abul-l-Así (junto a San Jerónimo).
- Bab al-Mada’.
- Al-Hattabin (plaza Nueva).
- Darb al-Bina’.
- Al-Hayyamin.
- Qassasin.
- Darb al-Hawra.
- A-Masyd al’Azam (junto a la gran Mezquita, actual Catedral).
- Al-Qarraqin.
- Al-Sabbagin.
Al-Dabbagin.
Junto a San Matías están:
- Axibin.
- Bab al Tawwabin (plaza de la Mariana).
Las puertas más conocidas de la ciudad son:
- Bab Ilbira (Elvira).
- Bab Unaydar (Monaita).
- Bab Jajjalauzala.
- Bab Ziyada (la de las Pesas).
- Bab Qastar.
- Bab al-Rambla.
- Bab al-Banud.
- Bab Handac.
- Bab al-Difaf.
Los cementerios se suelen levantar fuera de las puertas de la ciudad:
- Rawda Sahl b. Mali, junto a la puerta de Elvira.
- Al-Qasaba al-Qadima en el Albayzín.
- Al-Fajjarin en el Realejo.
- Al-Assal en el campo del Príncipe.
- El de la Sabika en la colina del mismo nombre.
- Rawda del Patio de los Leones.
En cuanto a las acequias, las más conocidas son:
- La de Aynadamar.
- La acequia Gorda.
Ambas surten de agua a la ciudad.
La distribución de la planta en la vivienda familiar está muy generalizada. Suelen tener una altura adicional utilizada como cámara en la que se almacenan enseres y alimentos. En el patio, en la mayor parte de las ocasiones de forma rectangular, tiene lugar gran parte de la actividad familiar.
Los grupos sociales están muy condicionados por la familia. La aristocracia se relaciona directamente con los treinta y seis linajes que se reparten el poder y la economía granadina. Dichos linajes, por una parte artífices de la unidad social y por otra causa de cruentas luchas internas, conforman la base social en cuanto a política se refiere. Es una de las pocas posibilidades que permite que la sociedad entre a formar parte del control de los órganos de gobierno.
La posición en la sociedad, más allá de la pertenencia a la nobleza, se mide por la profesión y la zona de residencia. El moro rico, propietario de tierras y cabeza de una familia de cierto rango social, suele residir en las mejores viviendas de las poblaciones más importantes o de las alquerías. En las ciudades viven también militares, artistas, religiosos, funcionarios, letrados o miembros de la corte. Los artesanos se agrupan en calles o barrios que llevan el nombre de su oficio. La agricultura es la forma de vida más extendida fuera de las ciudades. Entre las minorías destacan la que forman los cristianos conversos; la genovesa, que se emplea con frecuencia en el comercio, sobre todo en la confección de tejido; o la judía, dedicada en su mayoría a la medicina o a la interpretación de textos.
En cuanto a la cocina de Al-Andalus en general, se introducen, entre otras, las siguientes especies:
- Naranja amarga.
- Naranja valenciana.
- Almendro del sudeste asiático.
- Palmera del Sáhara.
- Castaño del Magreb.
- Melocotonero de China.
- Higuera de Berbería.
- Albaricoquero.
- Granado.
- Limonero de Persia.
- Lima.
- Morera.
Las verduras y hortalizas son las mismas que las actuales:
- Berenjena.
- Melón
- Pepino.
- Calabaza.
- Ajo.
- Cebolla.
- Zanahoria.
- Lechuga.
- Espinaca.
- Acelga.
- Col.
En cuanto a las especias, también se emplean las mismas que en nuestra época:
- Cilantro.
- Anís.
- Comino.
- Nuez moscada.
- Pimienta.
- Tomillo.
- Perejil.
Está muy extendido el gusto por la aceituna en salmuera, la mermelada de berenjenas o de melón, el jarabe de granada o la leche de almendra. La comida suele iniciarse con sopa, unos entremeses o frutos secos para continuar con carne de caza guisada, pollo, cordero o pescado en escabeche y terminar con el postre y una copa de licor. Se consume mucho cordero, albóndigas de carne, salchichas, pescado frito y unas brochetas conocidas como varillas o asadores. Se hacen exquisitas variedades de pestiños, tortas de queso blanco (almojábana) o filloas de mantequilla, así como una especie de turrón con una masa rellena de almendras, avellanas y piñones. Al amanecer se prepara el pan. La dieta de los más humildes se basa en las gachas (masa de harina cocida a la que se puede añadir leche o miel) y los purés de habas o garbanzos. También tienen origen árabe el cocido, el estofado, el gazpacho (sin tomate) o el ajoblanco. El hojaldre, que igualmente tiene procedencia andalusí, se utiliza indistintamente en platos dulces o salados para envolver picadillos de carne o masas hechas hechas a base de miel; el consumo de fruta está extendido en todas las capas de la sociedad.
El baño cobra gran importancia en la cultura de Al-Andalus. Es el lugar elegido por las mujeres para relajarse y conversar. Allí se depilan, se untan ungüentos, se perfilan los ojos con kuhl y se perfuman el cabello y los vestidos. Está muy extendido el uso de aceites olorosos, esencias de flores, así como la depilación con cera, limón y miel.
Las joyas, entre los ricos, se fabrican siguiendo la estética visigoda e iraquí. Para las piezas de calidad, como las pulseras, broches o collares, se trabaja la piedra preciosa, el zafiro, el rubí, la perla, el oro o la plata.
En cuanto a la política exterior, el reino de Granada es en sus inicios aliado de Castilla. Consigue mantenerse independiente gracias a los tributos que paga a los cristianos y a los pactos firmados con los benimerines del norte africano, así como a la diplomacia y la habilidad política de algunos reyes nazaríes.
El siglo XIV se caracteriza por las constantes luchas por el control del Estrecho de Gibraltar entre castellanos y benimerines, con el apoyo del reino del Granada. Existe, como hemos visto en los capítulos dedicados a los reyes nazaríes, una larga lista de alianzas, traiciones, pérdidas y conquistas. Por citar solo algunos de los acontecimientos más importantes de la época, destacaremos los siguientes:
- En 1305 Granada conquista Ceuta, si bien cuatro años después la vuelve a perder ante el ejército benimerín, gracias a la ayuda que le prestan los aragoneses.
- Asesinado Ismail I por su hijo Muhammad IV, los nazaríes se hacen con Algeciras y Gibraltar en 1325.
- La batalla del Salado (1340) supone una pérdida importante tanto para Granada como para los benimerines. Estos no vuelven a intervenir en la Península y los nazaríes pierden la ayuda militar del norte de África y se ven obligados a aceptar de nuevo la política de vasallaje con Castilla.
En cuanto a la defensa, hay que dejar claro que el primer rey nazarí sienta las bases de lo que en un futuro será el ejército granadino. La nobleza la forman dos grupos:
- El autóctono.
- El foráneo.
El primero está formado por los antiguos terratenientes, poseedores de extensas posesiones y señoríos.
El segundo está integrado por las familias nobles que no han tenido más remedio que huir de tierras cristianas buscando protección en Granada. Los altos cargos militares reclutan a muchos de ellos en un ejército granadino formado inicialmente por cuerpos de milicias. El primero, compuesto por nobles, es permanente y asalariado. En el segundo, la Muttavia, se admiten mercenarios temporales, hombres de cualquier condición social, para un fin concreto.
En 1264 llega de Tremecén una oleada de bereberes y exiliados del norte del continente, por lo que se organiza otra milicia regular de voluntarios. Como hicieran los omeyas cordobeses y los reyes de taifas en el siglo XI, los soberanos nazaríes forman una guardia con un cuerpo especial a base de cristianos desterrados de su tierra de origen, a veces cautivos, islamizados o elches.
La flota de guerra tiene su base principal en el puerto de Almería. Es una armada débil empleada más en la piratería en las costas aragonesas que en la defensa de las propias. Ya decía Ibn Jaldún que los nazaríes eran “como extranjeros en la mar”.
El reino consigue una economía y una agricultura muy diversificada gracias a su privilegiada posición geográfica y al mantenimiento de la mercadería con los reinos cristianos de la Península, los musulmanes del norte de África, la Europa atlántica y los genoveses en el Mediterráneo. Estos últimos, a modo de ejemplo, establecen consulados en los puertos más importantes, tales como Málaga, Almería, Adra o Almuñécar.
Hay autores que sostienen que Granada necesita desarrollar los sectores agrario y mercantil para garantizar la supervivencia de sus habitantes. Gran parte de la degradación del campo que trae consigo la reconquista se compensa con el cultivo de productos hortícolas, por otra parte muy apreciados por el consumidor. Se comienza a exportar la caña de azúcar, los frutos secos (pasas, higos y almendras), el azafrán y la alheña.
Si en Granada existe cierto déficit en el número de cabezas de ganado, nunca llega a necesitar la importación de animales y sus derivados. La pesca, por otra parte, pasa por una de sus mejores épocas.
La actividad artesana, complementaria a la agraria, es la base del sustento de la familia nazarí y condiciona el comercio con el exterior. La industria de la seda en la Alpujarra es una de las actividades que más trabajadores emplea. Si se suele hilar sobre el terreno, su tejido, venta y distribución se realiza sobre todo en Málaga, Granada y Almería. Las madejas de seda tienen un valor casi tan alto como el de los metales preciosos y suelen usarse como moneda de cambio por muchos emigrantes a los que se les prohíbe sacar dinero del país.
Centrándonos ahora en el comercio exterior, la moneda y los tributos financieros, debemos matizar que los comerciantes italianos, en especial los genoveses, pretenden una colonización económica del país. Comienzan por la organización del mercado granadino, eligiendo el puerto de Málaga como base para sus principales operaciones, como el surtido de algodón, lino, especias, aceite, plomo, cobre o plata.
Llega un momento en que poseer un trozo de tierra en Granada es privilegio de unos pocos. La hacienda está muy gravada por las parias que se deben abonar a Castilla. Los reyes y caudillos trasladan a sus súbditos la presión que pesa sobre ellos mismos. Hay impuestos como la almaguana (sobre los bienes raíces), el alacer (sobre los frutos cosechados), la alfitra o el zaqui (sobre parte de las cabezas de ganado). Sobre el tráfico y venta de bienes aparecen el magran (aduana) y el tigual (pesca marítima).
Los emires reciben con frecuencia el título de sultanes. Muhammad I se erige como emir o jefe de los creyentes, lo que implica un dominio absoluto sobre el resto de la población, pertenezcan o no a la nobleza. Tiene poder absoluto para designar sucesor, aunque lo más común es que al padre le releve el mayor de sus hijos varones.
La mano fuerte del soberano es el visir, persona de confianza que hace cumplir sus órdenes, dirige la administración, redacta los decretos y la correspondencia oficial, ostenta la jefatura de la diplomacia y de la parte del ejército formada por granadinos, nombra a casi todos los encargados de administrar justicia y maneja buena parte del tesoro público. Cuando todos estos poderes recaen en una sola persona, nos encontramos ante un hayib.
Los cadíes y sus ayudantes tienen una fuerte formación teológica (uno de los poderes de más peso en las instituciones tanto nazaríes como musulmanas en general), que aplican a una jurisprudencia basada en la Suna y en sus diferentes interpretaciones. Su independencia con respecto al emir es muy extensa, ya que cuentan con el poder de los faquíes. Por último habría que dejar claro que los alguaciles constituyen, junto a los alcaides de fortaleza, la primera instancia para todo tipo de asuntos en el ámbito local.
/image%2F1565037%2F20180328%2Fob_ec3326_20180326-193037.jpg)
