Overblog Todos los blogs Blogs principales Literatura, Historietas y Poesía
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU
Publicidad
Delirios de autor (el blog de Manuel Fernando Estévez Goytre)

Blog dedicado al autor Manuel Fernando Estévez Goytre y su obra

Alhamar, el Rojo

Publicado en 13 Diciembre 2018 por deliriosdeautor Manuel Fernando Estévez Goytre

Alhamar, el Rojo
Publicidad

Granada antigua y el reino nazarí

(Por Manuel Fernando Estévez Goytre)

 

XI.- Alhamar, el Rojo.- Muhammad Abu Abdala Muhamad Ben Yusuf Ben Nazar Al-Ansari (1232-1273)


Como hemos adelantado en capítulos anteriores, Granada se convierte en la alternativa más fiable (quizá la única) para que los musulmanes acorralados a consecuencia de las continuas ofensivas castellanas encuentren entre sus muros un refugio a su medida. La experiencia y sobre todo el estudio de la historia nos confirman que en todo éxodo aparecen personajes que, debido a su carisma o simplemente buscando poder, fama o dinero, explotan la situación y acaban destacando entre el resto de exiliados. Abú-Abdalá Aben Hud es uno de los nobles que llegan en desbandada procedentes de tierras norteñas. El deseo de vengar a sus antepasados unido al ansia de poder le inculca el odio hacia los almohades y en 1228, con el apoyo de los abasíes de Damasco, es coronado rey de la Alpujarra en el castillo de Escuriantes (situado en la tahá de Ugíjar). Así, Aben Hud, dueño y señor de la Alpujarra, extiende sus dominios por Granada, Murcia y el resto del viejoAl-Andalus.

Nos encontramos en el momento idóneo para que el reino nazarí abra un nuevo capítulo en la historia de la Península. Muhammad Abu Abdala Muhamad ben Yusuf ben Nazar al-Ansari, procedente de Arjona, se convierte sin pretenderlo en el primer rey de la dinastía. Tras la muerte de Almamún en Marruecos, el reino norteafricano se enfrenta a la codicia y el orgullo de Aben Hud. Pero un noble marroquí, Yahye Anasir, reclama sus derechos dinásticos, por los que le corresponderían tierras tanto del norte de África como de Al-Andalus. Se da la circunstancia de que Yahye es un viejo enfermo y no le queda otro remedio que confiar en su sobrino Yusuf ben Nazar, más conocido como Alhamar el Rojo, nacido en Arjona, a quien entrega el mando para tomar Jaén, por esos días en manos de Aben Hud.

Alhamar, tras la muerte de Yahye, después de ser reconocido por las oligarquías de Baza y Guadix, continúa las conquistas de su tío y se convierte en sultán de Jaén en 1232, méritos a los que habría que añadir la anexión de la taifa de Málaga en 1238 y la posterior sumisión de Almería. Si en 1234 se ve obligado a declararse vasallo del poder cordobés, dos años después Fernando III se hace con el control de la ciudad califal, lo que resulta claramente beneficioso para el rey nazarí. Corre el año 1238 cuando Alhamar, con el apoyo del almeriense Abd al-Rahman, conquista Granada y es proclamado rey, si bien poco después se ve obligado a firmar el pacto de Jaén con Fernando III. Jaén es una ciudad muy codiciada. Los continuos ataques procedentes de las plazas cristianas más cercanas así lo confirman. Llega el momento en que está prácticamente sitiada y Alhamar, viendo que la partida está perdida, se presenta en el campamento castellano para entrevistarse con Fernando y ofrecerle colaboración en sus incursiones y conquistas. Granada pierde Jaén y acepta un nuevo vasallaje de Castilla, pero a cambio gana un periodo de paz y prosperidad muy necesario para el reino nazarí. Acepta el auxilium y el consilium, obligaciones impuestas a prácticamente todos los reinos vasallos de la época. La primera significa asistir a las sesiones de Cortes y dar su parecer al castellano cuando este lo reclama; la segunda condiciona a Alhamar a enviar contingentes para apoyar sus guerras, lo que se hace efectivo al ser requerido por Fernando para la conquista de Sevilla, donde, muy a su pesar, tiene que luchar contra sus compañeros de religión por cuestiones políticas y militares. No obstante, con un ejército renovado y ampliado, declara la guerra a los cristianos y entra en la ciudad de Martos, que poco después es recuperada por el rey castellano.

Muhammad Ibn al-Ahmar, perteneciente a la nobleza musulmana, forja un poder que prioriza desde un principio la consolidación de su dominio dentro y fuera de las fronteras nazaríes, sin importarle la forma de actuar.

Los principales méritos que se atribuyen a su reinado son:

-    Embellecimiento, restauración y levantamiento de edificios públicos y militares
    en Granada, como Torres Bermejas.
-    Fomento de la extracción de metales de las minas granadinas.
-    Diseño de un escudo de armas, adoptando el rojo como color de su     dinastía y empleándolo en los escritos oficiales, las banderas y sus vestidos de     gala.
-    Organización de una policía y un gobierno eficaces, con el consiguiente
restablecimiento de la seguridad interna en Granada.
-    Aprobación de un sistema fiscal garante de la paz entre granadinos y castellanos.
-    Apertura de la cuestión del control del Estrecho.
-    Creación de una potente administración dentro del estado.

Es bajo el reinado de Alhamar cuando aparece en escena la fuerza manní: los benimerines. Ceuta pasa a ser un importante objetivo económico y geopolítico: Muhammad ataca la ciudad en 1262, hecho que, al ser de interés común, provoca un enfrentamiento con Castilla. En calidad de “combatientes de la fe”, los benimerines acuden en ayuda del rey nazarí, pero no consiguen más que indisponer al sultán con los linajes granadinos, lo que provoca una serie de levantamientos internos en Málaga y Guadix.

En uno de sus viajes fuera de Granada, pero todavía en tierras de Al-Andalus, concretamente en Gibraltar, Alhamar recibe la visita de una representación de caballeros musulmanes procedentes de Arcos, Jerez, Medina y Murcia que le proponen hacerse sus tributarios a cambio de declarar la guerra a Alfonso, hijo de Fernando. Una vez que Alhamar acepta, atacan al rey cristiano por dos flancos: Jerez y Murcia, consiguiendo una victoria casi inmediata. Sin embargo, los gobernadores de Málaga, Guadix y Comares, molestos por el trato que Alhamar dispensa a los zenetes de su ejército por su intervención en la campaña de Jerez y de Murcia, se alían con Alfonso y recuperan no solo estas dos ciudades, sino además Medina Sidonia, Sanlúcar, Niebla, Lebrija y Arcos. Pero estos gobernadores quieren apoderarse de Murcia sin contar con Alfonso, apodado El Sabio, que se une a Alhamar para expulsarlos de allí. Se da un plazo de un año a los tres walíes para que abandonen el lugar, mientras se entrega el reino a Muhammad Aben Hud, hermando del anterior Aben Hud. No obstante, los tres walíes no quieren abandonar Murcia y Alhamar organiza una expedición para tomar la ciudad, si bien enferma gravemente en el camino y tiene que regresar a Granada, muriendo en el año 1275.
 

Publicidad
Comentar este post
Publicidad